Así sigue marchando la caravana


Al menos 3,861 migrantes murieron o desaparecieron tratando de llegar de México a Estados Unidos desde 2014, según una investigación de la Associated Press. Además, al menos 56,800 han desaparecido en todo el mundo desde ese año.

El riesgo de abusos, asesinatos y robos que enfrentan los y las migrantes cuando atraviesan medio continente –escapando de hambre y miseria para llegar a la frontera con Estados Unidos– es lo que motivó que empezaran a organizarse en “caravanas”.

La última caravana de migrantes centroamericanos coincide con las elecciones de medio término en Estados Unidos y ayudan a posicionar la cuestión de la migración en el centro de la escena. Se cruzan versiones sobre cuán motivada u organizada está en conexión con los sufragios estadounidenses. En cualquier caso, estas son las últimas novedades de la caravana y sus efectos.

Avanza como puede

La caravana de migrantes centroamericanos que viaja por México hacia la frontera de Estados Unidos continúa su lento avance, atravesando el pequeño y ventoso istmo de México hacia Juchitán, una ciudad en el estado de Oaxaca que fue devastada por un terremoto en septiembre de 2017.

Los migrantes el martes se montaban en la parte de trasera de camiones de carga o corrían al lado de los semi-trailers hasta aferrarse al borde para subir. Exhaustos de tantos kilómetros a pie y frustrados por el poco progreso, muchos han desistido y vuelto a su país o han solicitado refugio en México.

El grupo se ha reducido de manera significativa después de llegar a tener hasta 7,000 elementos. Hace unos meses, una caravana se disolvió casi en su totalidad y apenas unas 200 personas alcanzaron el cruce fronterizo entre Tijuana y San Diego.

Los representantes han exigido transporte “digno y seguro” a la Ciudad de México, pero el gobierno mexicano no se ha mostrado dispuesto a ayudarlos, a excepción de la agencia de protección de migrantes que durante el fin de semana trasladó a algunos rezagados a la siguiente localidad en la ruta hacia el norte.

Las autoridades de ese país solo están pendientes de cómo se deshace el grupo mientras avanza hacia Estados Unidos. El gobierno suele anunciar regularmente el número de migrantes que solicitaron refugio o pidieron regresar a sus países.

Subsecretarios del Exterior de El Salvador, Guatemala, Honduras y México se reunieron el martes y acordaron coordinar “atención especial” para la caravana, garantías a sus derechos humanos, asistencia humanitaria y “una migración segura, ordenada y regular y con apego a las leyes migratorias de cada país.”

Reanudaron el jueves su lenta marcha a través del sur de México luego de que las autoridades desoyeran su pedido de buses para llegar a la Ciudad de México. La caravana se dirige a la costa del Golfo, un camino más corto hacia la frontera con Texas.

El grupo inició la caminata a la madrugada tras tomarse un día de descanso en Juchitán, en el estado de Oaxaca. Recorrió unos 65 kilómetros en angostas carreteras buscando la sombra de árboles o puentes y entre cientos de torres blancas generadoras de energía eléctrica que evocaban las batallas de Don Quijote de la Mancha con los molinos de viento. Pasado el mediodía llegaron hasta el municipio de Matías Romero, en ruta a Veracruz.

Cansados, agobiados por el fuerte calor y la falta de agua y muchos enfermos, sobre todo los niños, los migrantes comenzaron a instalarse al llegar, como han hecho en otras paradas de su recorrido, en uno de los parques de la localidad.

En el centro de comercio local ya se podía observar a migrante pidiendo dinero, comida y la solidaridad de los pobladores.

El miércoles por la noche quedó claro que las autoridades mexicanas no habían accedido a la demanda de la caravana de enviar docenas de autobuses para trasladar a sus alrededor de 4,000 integrantes a la capital del país.

“Fracasaron los intentos de viajar en autobús”, reconoció Walter Cuello, coordinador de la caravana quien dijo que las negociaciones habían sido entre la organización Pueblos sin Fronteras y el gobernador de Oaxaca.

El plan ahora es iniciar el trayecto alrededor de las 3 a.m. para aprovechar el clima fresco de la madrugada y las primeras horas de la mañana a fin de trasladarse a Santa María Jalapa del Marqués, a unos 57 kilómetros (35 millas) al oeste.

Los migrantes no han dicho qué ruta pretenden seguir en su camino hacia el norte o qué punto fronterizo planean alcanzar. Juchitán, a unos 1,450 kilómetros (900 millas) de distancia de territorio estadounidense, es una encrucijada. Elegir Jalapa del Marqués como su próximo destino parece indicar que optaron por viajar hacia la capital del estado de Oaxaca, del mismo nombre, en lugar de dirigirse al norte hacia el estado de Veracruz y una ruta común hacia McAllen, Texas. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, elogió el miércoles a México por impedir que los migrantes consiguieran viajes en vehículos.

Una mujer guatemalteca dio a luz a una niña, informaron las autoridades mexicanas. La Comisión Nacional de Derechos Humanos informó que la niña nació en un hospital de Juchitán, en el estado de Oaxaca, donde los migrantes tomaron un día de descanso antes de continuar con su travesía. La CNDH indicó que hizo los arreglos para que la madre recibiera atención médica.

Una segunda caravana va en camino

El Lunes más de 1,000 integrantes de una segunda caravana de migrantes que buscan atravesar México y llegar a Estados Unidos han cruzado la frontera de Guatemala y llegaron a Tapachula, en el sur de México, unos 400 kilómetros (250 millas) detrás del contingente principal que se encuentra a unos 1,600 kilómetros (1.000 millas) de la frontera con Estados Unidos.

Los integrantes del segundo grupo aseguran que no intentan alcanzar al contingente principal porque creen que han sido demasiado pasivos y no quieren ser controlados.

Las reacciones en Estados Unidos

El presidente Donald Trump dijo el miércoles que el número de militares enviados a la frontera entre México y Estados Unidos podría llegar a 15,000, aproximadamente el doble del número que el Pentágono dijo que actualmente tiene planeado para una misión cuyas dimensiones cambian todos los días.

El Pentágono dijo que “más de 7,000” soldados serían enviados a la frontera suroeste para apoyar a los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Los funcionarios dijeron que el número podría llegar a un máximo de 8,000 bajo los planes actuales.

Pero las funciones que tendrán estarán sumamente limitadas, pues las leyes estadounidenses restringen la participación de las fuerzas armadas en tareas policiales. Por ejemplo, los efectivos no podrán detener a migrantes, no podrán confiscar drogas, ni podrán tener participación alguna en detener la caravana de migrantes centroamericanos que huyen de la violencia en sus países y atraviesan México con esperanzas de llegar a la frontera con Estados Unidos.

Sus tareas serán muy similares a las que ya realizan los aproximadamente 2,000 efectivos de la Guardia Nacional que han sido desplegados en la frontera en los últimos seis meses, como por ejemplo vigilar desde helicópteros, instalar barreras de concreto y reparar vehículos. Habrá policías militares, ingenieros de combate y helicópteros con tecnología para detectar a gente en la oscuridad.

El envío de soldados ocurre una semana antes de las elecciones legislativas, en momentos en que Trump trata de usar el tema de la caravana para instigar miedo con fines políticos. El martes intensificó su retórica, acusando a los migrantes de ser “una invasión”.

“¡Nuestras fuerzas armadas los esperan!”, tuiteó el mandatario.

R. Gil Kerlikowske, comisionado del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza entre 2014 y 2017, aclaró que los militares no pueden detener a quienes pidan asilo y que los agentes de la Patrulla Fronteriza no han tenido problemas para detener a quienes cruzan sin autorización.

“Desde mi punto de vista, no es más que una maniobra política, un despilfarro de recursos militares y un malgasto de dinero público”, dijo Kerlikowske, quien dirigió la agencia cuando aumentó pronunciadamente el número de migrantes centroamericanos en 2014.

El más alto funcionario de seguridad de México pareció insinuar que las dos caravanas de migrantes que avanzan por territorio mexicano forman parte de una conspiración relacionada con las elecciones de Estados Unidos del 6 de noviembre.

El secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, dijo que “en este momento, en que hay un debate electoral en el país donde pretenden ingresar, no es gratuito, no es una casualidad, es una causalidad”.

El gobierno mexicano ha mostrado cierta ambivalencia en el caso de la caravana: por un lado no quiere tener problemas con Trump, pero los mismos mexicanos han sido objeto de abusos como migrantes.

Mientras tanto Trump twitteó un video en el que un hombre latino sonríe en forma amenazante en un tribunal y dice con claridad: “Maté (palabrota) policías” y “voy a matar más policías pronto”.

Luis Bracamontes es un inmigrante sin permiso al que declararon culpable este año del homicidio de dos agentes. Su imagen –con la cabeza rasurada, barba crecida en el mentón y en la que habla inglés acentuado– es la pieza central de un video que el mandatario Donald Trump publicó en su cuenta de Twitter como uno de sus últimos intentos para realzar sus posturas sobre la inmigración cuando falta menos de una semana para las elecciones de medio periodo que podrían alterar el rumbo de su presidencia.

Sin embargo, tanto demócratas como republicanos condenaron de inmediato el video que contiene palabrotas y lo catalogaron de racista. Trump publicó el video en momentos en que ha intensificado su presentación de propuestas sobre inmigración en la fase postrera de la campaña y que incluyen el envío de efectivos militares a la frontera y la revocación de la ciudadanía por nacimiento.

El video, que Trump publicó el miércoles en la noche en su cuenta de Twitter, afirma sin presentar pruebas que los demócratas fueron responsables de permitir el ingreso de Bracamontes en Estados Unidos.

Bracamontes, inmigrante mexicano deportado en dos ocasiones, fue sentenciado a muerte en California por los homicidios ocurridos en 2014. El corto, que dura 53 segundos, incluye las palabrotas que Bracamontes emitió durante su juicio y en el que lamenta no haber podido matar más policías.
“¡El inmigrante ilegal Luis Bracamontes mató a nuestra gente!”, se afirma en el video. “Los demócratas lo dejaron entrar en nuestro país… los demócratas le permitieron quedarse”, agrega.

Frente a la caravana de migrantes hay una caravana de soldados, y otra de tweets. Todo sirve en un contexto electoral importante en Estados Unidos.

Fuente de los reportes: AP, Twitter, The New York Times.


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