El Alba aboga por más “integración” en medio del avance de la derecha


Los países agrupados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba) conmemoraron este viernes en La Habana los catorce años de formación de un bloque que enfrenta uno de sus momentos más complicados, ante el viraje a la derecha que experimenta la región y la abierta hostilidad de Estados Unidos.

En su declaración final, la XVI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Alba abogó por un mayor compromiso con la “concertación política”, la “cooperación consciente” y la “integración”. Los miembros del bloque también apostaron por construir un nuevo orden internacional caracterizado por ser “democrático, inclusivo, justo y equitativo”.

La cita intergubernamental reunió en Cuba a los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; Bolivia, Evo Morales; y Nicaragua; Daniel Ortega, entre otros, quienes junto a su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, coincidieron en llamar a la unidad frente al avance conservador y las injerencias de Washington.

En este nuevo ciclo político regional el Alba ha perdido al que llegó a ser uno de sus principales valedores, Ecuador –el presidente Lenín Moreno sacó a su país en agosto en respuesta a la crisis migratoria venezolana–, mientras Santa Lucía no envió a nadie al encuentro en La Habana, lo que se entiende como un alejamiento.

Venezuela atraviesa una crisis social, económica y política sin precedentes; Cuba tiene importantes problemas de liquidez agravados por nuevas sanciones de Estados Unidos; y Nicaragua también lleva meses sumida en la inestabilidad, con protestas antigubernamentales que han dejado entre centenares de muertos y detenidos, según organismos humanitarios.

En su reunión, los países bolivarianos atribuyeron este escenario a una ofensiva “neocolonial” que busca, mediante la injerencia, la promoción de la “subversión interna” y las “agresiones económicas” desestabilizar a los gobiernos latinoamericanos de izquierda.

Cuba, Venezuela y Nicaragua, cuyos gobiernos fueron bautizados recientemente por EE.UU. como “la troika de la tiranía”, recibieron en la cumbre la solidaridad de sus socios de la Alba como principales objetivos de las iras de la potencia norteamericana.

Para el mandatario anfitrión, Miguel Díaz-Canel, que asistía por primera vez como presidente a un cónclave del mecanismo de cooperación, esas estrategias representan los principales “peligros para la paz en la región” cuya unidad es el “bien más preciado”.

“No podemos ser ingenuos y aceptar silenciosamente las agresiones golpistas contra otros países hermanos. No es posible subestimar el gran despliegue de recursos de nuestros adversarios históricos para descarrilar Gobiernos, imponer caos y derrocar autoridades democráticamente electas”, advirtió.

A juicio del boliviano Evo Morales es preciso fortalecer los mecanismos de concertación como el Alba para detener los “ataques imperialistas” de la “creciente derecha” en Latinoamérica, mientras, el nicaragüense Daniel Ortega –que decidió intervenir en el plenario en el último momento tras no hacerlo en el segmento reservado a los presidentes– acusó a Estados Unidos de ser incapaz de convivir con las normas del derecho internacional que condenan la injerencia en la soberanía de otros países.

Foto oficial de la XVI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba) en La Habana. Desde el quinto a la izquierda: El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega; el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro; el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel; el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el presidente de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, junto a otros dignatarios y representantes de Gobiernos y Estados del bloque regional. Foto_ Ernesto Mastrascusa / EFE.

Frente a la retórica solidaria y los “vivas” al Alba, fue el venezolano Nicolás Maduro quien puso sobre la mesa la incapacidad del bloque para realizar una integración económica efectiva pese a sus logros sociales en los campos de la educación, la sanidad o la cultura.

Con el giro a la derecha de Brasil y Argentina, dos de las mayores economías de la región que aunque no pertenecían al bloque bolivariano eran aliadas de izquierdas, Maduro llamó a la integración financiera como “base de la independencia” frente a los embates neocolonialistas e imperialistas en una “región en disputa”.

También reiteró, como ya hizo en enero pasado, su propuesta de que el bloque adopte la “criptomoneda” Petro –creada para sortear las sanciones de Estados Unidos y respaldada por el petróleo venezolano– “como centro de sus esfuerzos monetarios para la integración económica”.

Junto a las llamadas a la unidad, la otra constante de la reunión fueron las menciones a los fallecidos expresidentes Fidel Castro y Hugo Chávez, artífices de la creación del Alba como alternativa al Área de Libre Comercio para las Américas (Alca) que impulsaba por Estados Unidos.

Además de los países fundadores, el bloque lo integran en este momento Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Nicaragua, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Granada y San Cristóbal y Nieves.l y Nieves.


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