El G20: el detrás de escena de la cumbre


El gobierno de Mauricio Macri evacuó la capital del país para recibir a los 19 líderes políticos más importantes del mundo. No hay subtes (metro), trenes ni aviones en la zona metropolitana. El presidente decretó feriado para la mitad del jueves, todo el viernes y todo el sábado: los tres días que dura la cumbre. La zona norte y el centro de la ciudad de Buenos Aires están cerrados: perimetrados por vallas y retenes militarizados. 13,400 agentes de seguridad custodian el perímetro, los accesos a las autopistas, los centros de encuentro de la cumbre y sus adyacencias.

La organización de una cumbre como esta puede declararse exitosa si no pasa nada grave en materia de seguridad. Y Buenos Aires, en ese sentido, cumple su tarea. Sin embargo todavía está afinando la organización. En el primer día de cumbre el sistema presenta algunos desajustes. 

Macron y el fantasma de los chalecos

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dejó Francia envuelto en las protestas de los “Gilets Jaunes” (“chalecos amarillos”) por el precio de los carburantes.

Cuando Macron descendió del avión junto a su mujer, Brigitte, en el aeropuerto de Buenos Aires no había ningún funcionario para darle la bienvenida. La encargada de recibirlo era la vicepresidenta Gabriela Michetti y llegó tarde.

Dispuesto a hacer notar el papelazo, Macron comenzó a saludar a los trabajadores aeroportuarios con tan mala suerte que al primero que saludó tenía un chaleco amarillo. Lo hicieron notar los medios en su país. Para colmo, cuando finalmente se encontró con Michetti, quedó desconcertado porque la vice presidenta intentó fallidamente hablarle en francés. Michetti no habla ni ese idioma ni italiano, pero presumió de ello con los presidentes de Francia e Italia.

Más fiesta que cumbre

Una camarera repone el vino en la recepción argentina del G20 (Foto: Irina Dambrauskas)

En el cóctel de bienvenida de la cumbre para periodistas acreditados –unos 1000 de todo el mundo– hubo abundante y variada comida, dulce y salada, y grifos de diferentes varietales de uno de los mejores vinos mendocinos para tomar indiscriminadamente. Además tocó, a todo volumen, una banda de tango contemporáneo con bailarines entusiasmados. Pero no funcionaba la WiFi.

Una periodista del diario El Mundo de España estaba molesta y le comentó a OnCuba: “Que esto no es un cumpleaños de 15, es la cumbre del G20”.  

El espectáculo de tango fue brillante pero aturdió a los periodistas enojados por el mal WiFi (Foto oficial de la cumbre)

No hay pobres en Buenos Aires

Los edificios de estilo parisino y los bancos internacionales conviven con la gente que sufre la crisis económica. Dispuesto a disimularla, entre las acciones previas a la cumbre el gobierno hizo una “limpieza de indigentes” del centro porteño.

“Nos barren como si fuéramos basura. Está claro que no quieren que los presidentes del mundo vean una ciudad con pobres” dijo al portal Infobae Mario, uno de los cientos de indigentes que deambulan a diario por el centro de Buenos Aires y que debió dejar a la fuerza la zona en estos días.

“Vivimos acá desde hace seis meses porque no pudimos pagar un alquiler en ningún lado”, afirmó Martín, otra persona en situación de calle, en una entrevista con el diario Página 12. Todos debieron alejarse del circuito que recorren los presidentes del G20.

No todos los chinos son iguales

El presidente Chino Xi Xinping fue recibido con bombos y platillos por la orquesta de los granaderos argentinos. El problema es que quien coordinaba el recibimiento confundió a un custodio del presidente con el presidente. Rápidamente alguien les avisó y la orquesta dejó de tocar a la espera del verdadero mandatario.

¿El bus cuándo viene?

Para acceder al centro de prensa internacional los periodistas debemos acercarnos a alguno de cuatro puntos en el centro y norte de la ciudad, desde donde salen buses a la cumbre solamente para acreditados. Supuestamente, esos buses tienen una frecuencia de media hora pero promediando el primer día los vehículos pasaban cada hora.

Los empleados del gobierno argentino y los oficiales de seguridad decían informaciones confusas. Por ejemplo, a equipos enteros de periodistas españoles y japoneses que hicieron miles de kilómetros hasta Buenos Aires les anunciaban: “No sé si van seguir saliendo buses para la cumbre, quizás no puedan cubrirla hoy”. Tampoco sabían a ciencia cierta qué medios de transporte estaban funcionando en la ciudad.

“He cubierto varias cumbres y nunca he visto desprolijidades de este estilo”, le dijo a OnCuba un periodista de la agencia española EFE.”

“Ay por dios apaga esa radio”

En uno de los buses que conectan la cumbre con el resto de la ciudad, una periodista de Telesur se peleó con el chofer porque este tenía la radio a todo volumen en un programa de discusión sobre el devenir del suspendido “superclásico” de fútbol entre Boca y River.

“Apaga ya esa radio, por dios, que en el mundo y sobre todo en este país están pasando cosas más importantes” le espetó la colega venezolana. El chofer no apagó la radio y subió aún más el volumen.

Una librería repleta de perros

Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Giussepe Conte, presidente de Italia, visitaron la clásica librería Ateneo en el barrio de Recoleta. Fueron escoltados por escuadras de policías con perros que olieron todos y cada uno de los libros del local. Si bien varios medios afirman que Macron compró libros de Borges, una de las empleadas de El Ateneo se apenó con OnCuba: “Nadie en las delegaciones compró un solo libro, solo los olieron”.

El banquete fallido

El príncipe saudí desembarca en Buenos Aires (Foto: oficial G-20)

El príncipe saudí Mohamed bin Salman se refugió en la embajada de su país y decidió no salir hasta que comience la cumbre. Hay un pedido de Human Rights Watch a la justicia argentina –apelando a la jurisdicción universal para crímenes de lesa humanidad– para que sea detenido por el caso Jamal Khashoggi y por los crímenes saudíes en Yemen, donde como táctica de guerra, están provocando la hambruna de 14 millones de personas.

La justicia argentina aún no se expidió pero el gobierno de Mauricio Macri le envió un servicio de manjares argentinos para que pudiera degustar. El problema es que lo que abundaba en la comida era cerdo: puro jamón y nada era Halal.

 


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