Elián González, el “emisor perfecto” del régimen, ratifica que para él, Fidel Castro es como un Dios, un amigo que nunca traiciona


En una entrevista para el periódico Escambray, de Sancti Spíritus, Elián González ratifica que ve al fallecido dictador cubano Fidel Castro, como un Dios, y un amigo que nunca va a traicionar.

El joven de 24 años, que siendo un niño por el año 2000 protagonizó un incidente que todavía hoy muchos recuerdan que se politizó en toda la extensión de la palabra, sobre todo por Fidel Castro en aquel momento gobernante de Cuba, que paralizaba La Habana, para sacar a los estudiantes de las escuelas, y a los trabajadores de sus empleos estatales, para ir a marchar todas las tardes por todo el litoral habanero, y situarse en modo protesta en la Tribuna Antimperialista frente a la entonces Oficina de Intereses de Estados Unidos en la capital cubana.

El despliegue de policías, de transporte, debió haber causado grandes estragos a la economía isleña, cuando cada día había que marchar, obligatoriamente para que Estados Unidos devolviera al niño que fue sacado de Cuba ilegalmente por su madre, Elizabeth Brotons, con el fin de llegar a suelo estadounidense.

Durante la travesía, la madre del niño balsero murió, junto a otros diez cubanos que iban en la embarcación, y Elián alcanzó las costas de la Florida en una cámara de neumático, al ser rescatado por dos pescadores y entregado a los guardacostas estadounidenses.

Su tío abuelo, residente en Miami, tuvo la custodia del niño, pero su padre Juan Miguel González Quintana reclamaba a Elián desde Cuba, la polémica entre ambos gobiernos alcanzó puntos clímax, hasta que el 1 de junio de 2000, la Corte Federal de Apelaciones falló en contra de la petición de asilo del niño cubano, y Elián regresa a Cuba, para recibir los innumerables privilegios que ha recibido hasta el día de hoy, por haberse convertido en un símbolo más para el castrismo de “victoria ante el Imperio”.

Pelear contra Estados Unidos, era el hobby favorito de Castro, gustoso de alardear ante la izquierda de América Latina y ante el mundo, de ser el hombre que se le enfrentó al poderoso enemigo a 90 millas, cada batalla real o inventada contra el Gobierno estadounidense, servía al autócrata para legitimarse como gobernante, y convertirse en una figura mítica.

Elián sirvió a Fidel Castro para alimentar aún más su ego, para reavivar la epopeya a la cubana, la historia perfecta, el padre que quería que devolvieran a su hijo para criarlo en la Cuba revolucionaria y bajo el sistema socialista. Desde que el niño llegó a la Isla las regalías para él y su familia nunca han faltado, y el adoctrinamiento al entonces infante y ahora joven cubano lograron convertirlo en un vocero del régimen, alguien que a donde quiera que va logra enviar el mensaje que el castrismo edifica para el mundo, Elián es para el régimen el “emisor perfecto”.

El ahora militar, dice a Escambray de su padre, “él ya era revolucionario. Durante su etapa como joven comunista obtuvo, desde temprana edad, el carné del Partido, desarrolló la doble militancia y se desempeñó como secretario del Comité de la Juventud en su centro de trabajo; después fue el secretario del Partido, antes incluso de los hechos que nos envolvieron, lo que demuestra que mi papá no fue —no es— un comunista por adoctrinamiento”, y en algo puede que Elián tenga razón, su padre tal vez no es comunista adoctrinado, él simplemente puede ser un comunista oportunista, de esos hay miles, que vendan sus ojos ante las penurias del pueblo cubano, porque en sus casas no escasea la comida, las vacaciones a diferentes lugares están garantizadas cada año, y no hay que pagar por ellas, algunas de las ventajas de ser servil al régimen opresor.

Al preguntarle por su madre, y si ha tomado el camino que ella tal vez quiso para él, Elián responde: “Mi madre, en un intento de tenerme a su lado y a la de vez buscar una mejor vida económica, producto del propio bloqueo norteamericano contra Cuba, de la Ley de Ajuste Cubano que incitó a tantos cubanos a lanzarse al mar —ley que sigue aún en pie, a pesar de haber sido derogada la política de pies secos-pies mojados —, como víctima de esta ley murió y no pudo verme ni crecer, ni desarrollarme. Pero yo sí sé que existía una relación muy buena entre ella y mi papá, y ella sabía el genial padre que había escogido para mí, porque no fui producto del azar”, y no nos sorprende el joven militar a sacar del vetusto armario el argumento del bloqueo, nuevamente la culpa es de Estados Unidos; cuán difícil puede ser para alguien de su edad, con estudios, cuestionarse entonces temas como la democracia en su país, el que ha elegido para vivir, las violaciones a los derechos humanos, el acoso para los que piensan distinto.

Elián también podría cuestionar por qué murió su madre en el mar, y por qué el no pudo disfrutar más de ella, pero estas preguntas pueden hacer mucho ruido en su cabeza, y prefiere obviarlas, afirmando que ella “estaría feliz de que mi estancia hubiese sido en Cuba, de que yo estuviese con mi papá en Cuba”.

Aunque el Camilito (por haber cursado estudios en la Universidad de Matanzas, “Camilo Cienfuegos”), dice que él viaja en guagua, que no tiene carro, y se mueve totalmente libres por las calles, y comparte con jóvenes de su edad; prefiere no hablar de los problemas que enfrenta la juventud cubana, porque si habla de ellos, se proyecta desde la manoseada y repetitiva idea del embargo, sin arrojar siquiera un pequeño cuestionamiento sobre los militares que gobiernan Cuba desde hace casi seis décadas.

Sobre la figura de Fidel Castro, Elián remata su entrevista con el medio estatal diciendo: “Yo a Fidel, aunque lo veo como Dios, como una persona gigantesca en todo el sentido de la palabra, como padre, lo veo como un amigo. En una ocasión él dijo que tenía el orgullo de considerarse mi amigo y es más orgullo para mí haber escuchado esto. Fidel lo que hizo fue estar ahí para todo el mundo, ser el amigo que le extendió el brazo al más débil, al necesitado; siempre que hubo un afectado con un ciclón, con una inundación aquí o allá, cuando hubo un disturbio él estuvo para darle el brazo al pueblo y él fue el amigo que siempre está ahí para ayudarnos, para dar su vida por nosotros, para hacer todo lo posible por no defraudarnos, el amigo que nunca nos va a traicionar. Y yo veo a Fidel como eso, como un amigo”.

En octubre del pasado año, el militar acudió como parte de la delegación cubana, al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Sochi, Rusia, allí dijo que él ha sido “víctima de los horrores del imperialismo”, y pronunció un discurso con los rancios argumentos de la élite que manda en Cuba, y que por nada de este mundo les conviene cambiar la situación de la Isla.

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