Las culpas de Ariel Ruiz Urquiola


Ariel Ruiz Urquiola no come ni bebe agua desde el 16 de junio. El Doctor en Ciencias Biológicas decidió comenzar una huelga de hambre como protesta a una condena que considera injusta y arbitraria.

El 8 de mayo fue sentenciado en un juicio sumario a 1 año de privación de libertad, acusado de desacato a la autoridad.

Llamó “guardia rural” a una de dos personas que entraron a su finca “El Infierno” en Viñales y le solicitaron documentos como miembros del Cuerpo de Guardabosques.

Los guardabosques, Sirilo Seara Carrasco y Alexander Blanco Calzadilla, alegan que el biólogo los ofendió usando el nombre de la policía del campo previa a 1959, de mala reputación por sus abusos contra los campesinos de entonces. El acusado se defiende diciendo que sus palabras fueron malinterpretadas, que tratándose de guardias que laboran en una zona rural, como tales los llamó.

Por esto encarcelaron al científico cubano Ariel Ruiz Urquiola

target=”_blank” rel=”noopener”>lo increpé fuertemente para que se identificara como guardia rural, como guardia de campo, ya que estaba en mi finca en asuntos oficiales”, precisa Ariel.

En el audio que él logró grabar y conservar, se escucha que les reclama por no subir cuando él denuncia que están cazando jutías, ni a chequear las irregularidades que él señala.


“Ariel estaba alterado porque ya el acoso ha sido mucho –explica su hermana. Nos han hecho registros periódicamente. Han ido a buscar marihuana en la finca. Han ido a hacernos registros para buscar los papeles de la cerca de alambre de púas… Pero todo ha estado respaldado con documentos”.

“En este momento, con toda la visibilidad que se ha conseguido internacionalmente, ya no han ido más a molestarnos en la finca. Y después del juicio los puercos han desaparecido milagrosamente”, dice Omara.

Elier Fonseca, profesor de Biología y amigo de Ariel, asegura que donde ellos han trabajado son áreas sin importancia forestal. “Lo forestal de la finca está en áreas a donde no hemos llegado aún”, y que el trabajo de Ruiz Urquiola en la zona es “un proyecto único”, atendiendo a su “intensidad y su concepción”.

Emir Pérez, también profesor de la Facultad de Biología, quien conoce a Ariel hace veinte años y ha colaborado con su proyecto, dijo a OnCuba que se trata de un trabajo excepcional. “Busca la recuperación de especies maderables, y lo hace desde un esfuerzo personal”.

“El proyecto de Ariel y su familia tiene importantes repercusiones, no sólo ambientales, sino también económicas y sociales. La finalidad principal es generar un modelo productivo próspero y respetuoso con el medio ambiente, que tribute al sistema estatal cubano para la distribución de alimentos (…), así como para la generación y conservación de un banco de material genético en base al  patrimonio forestal cubano, que permita repoblar antiguas zonas de especies maderables con importancia económica”, se lee en una carta solidaria con el caso.

Hace unos meses la delegación del Ministerio de Agricultura y la empresa agroforestal La Palma les hicieron una evaluación de “excelente”. “Nos elogiaron por cortar maleza, por cortar marabú. Y meses después vienen dos guardabosques a decirle a mi hermano que estamos ‘cortando mucho palo y eso no puede ser’”.

El proceso

Ariel Ruiz Urquiola y su abogado de oficio, Amaury Delgado, se encontraron por primera vez en la vista oral donde este último defendería al biólogo. No hubo entrevista previa al juicio ni el abogado tuvo acceso al expediente de su defendido antes de ese día, 8 de mayo. Amaury no tuvo antes “ningún contacto con mi persona, el acusado”, escribe Ariel en su respuesta al acta de sentencia.

Varios expertos consultados por OnCuba bajo condición de anonimato –una jueza, un especialista en derecho penal, un notario y dos abogados– coincidieron en que, tratándose de una persona sin antecedentes penales, con máximo grado científico, y llevando adelante un proyecto de interés ecológico, es excesiva la sentencia de 1 año de privación de libertad, pena máxima con que se sanciona el delito de desacato.

Por otro lado, consideran que técnicamente la frase en que se basa la denuncia no es ofensiva per se. Ariel Ruiz explica, como aparece en video, que los llama así porque son guardias y se encuentran en el campo, en una zona rural. Al evaluar un delito de este tipo, además, se tiende a tomar en cuenta el contexto.

En este caso no había otras personas escuchando, no existe agravio público a la autoridad, Ruiz Urquiola no interactúa con estas dos personas delante de nadie más que su ayudante Joseilis Varela. Este fue uno de los argumentos de la defensa, que no fue aceptado.

Ariel Ruiz Urquiola en su finca de Viñales.
Ariel Ruiz Urquiola en su finca de Viñales.

En su declaración en el juicio, Ruiz Urquiola contó que uno de ellos orinó delante de él y su ayudante, pero esto no fue tomado en cuenta por el Tribunal, como se puede comprobar en el acta de sentencia, y además confirma a OnCuba Elier Fonseca, quien asistió al juicio. En el acta tampoco hay mención alguna sobre esto.

Ariel Ruiz Urquiola llegó al Tribunal Municipal Popular de Viñales, saliendo directamente de una primera huelga de hambre para que le permitieran hacer una llamada telefónica. Dijo ante los miembros del Tribunal que no había sido notificado de que se dirigía a su propio juicio.

En la vista oral no se presentaron como pruebas el audio ni el video que fueron grabados en el momento del incidente.

Después de esperar, privado de libertad e incomunicado del 3 al 7 de mayo, consiguió llamar a su hermana. Fue el primer contacto que tuvieron desde la detención, que ocurrió apenas horas después de que uno de los guardabosques presentara la denuncia por desacato en la Policía Nacional Revolucionaria de Viñales.

El mayor Reyvan Vázquez, Jefe de la PNR de Viñales, dijo a OnCuba que no estaba autorizado a hablar sobre el caso.

Ariel fotografía a Fe en la finca.
Ariel fotografía a Fe en la finca.

Los expertos consultados coinciden en que, tratándose de una persona expresamente en desacuerdo con el sistema político imperante en Cuba y aun sin ser un activista opositor, el proceso penal se ha politizado.  

La defensa apeló puesto que el sentenciado “no está de acuerdo con los hechos que dio por probado el Tribunal de Instancia y con la pena impuesta”, que considera “en extremo severa”. Días después recibieron el acta de sentencia donde se ratificaba la sanción.

 

Kingrás en El Infierno, 2015.
Kingrás en El Infierno, 2015.

“A todas luces ofreció una versión distorsionada de lo que realmente ocurrió”, reza el acta. “Falso […], el Fiscal no desmintió nada de mi declaración congruente 100% con la que hice de madrugada después que fui detenido por la PNR de Viñales en mi casa rural”, responde Ariel.

La defensa pedirá una casación al Tribunal Supremo, procedimiento que puede tardar hasta un año, el mismo tiempo que debe permanecer privado de libertad. A los seis meses y un día de prisión, Ruiz Urquiola perderá su derecho como usufructuario de las tierras donde ha intentado desarrollar su proyecto agroecológico.

Los antecedentes

Los problemas de Ariel Ruiz Urquiola, graduado de Biología en la Universidad de La Habana en 1999, comenzaron mucho antes de su juicio y condena.

“Toda la vida, desde que tengo uso de razón he sido una persona contestataria y sin miedo a decir lo que pienso”, dijo en una entrevista en mayo de 2016.

Ese año había hecho una huelga de hambre y vigilia frente al Hospital Oncológico porque faltaban anticuerpos monoclonales para su hermana, paciente de cáncer. Fue detenido tres veces.  

En 1999 en su Facultad alguien estimó que a pesar de haber obtenido Diploma de Oro, ser vanguardia en investigación y haber pronunciado el discurso de graduación, no era idóneo para permanecer allí como profesor, porque era “un elemento no adepto a la política revolucionaria cubana”, según él lo relata

Por esa razón fue ubicado en el Centro de Investigaciones Marinas, adscrito a la Universidad de La Habana. En 2001 le negaron la docencia una segunda vez por no ser, en estima de la Decana, “políticamente correcto”, según él afirma.

Sus “contratiempos” continúan cuando los resultados de investigación de su tesis de doctorado comprometen las políticas del extinto Ministerio de la Industria Pesquera, en particular su Centro de Investigaciones.

Cuba pescaba y exportaba la tortuga carey y otras, bajo el amparo legal de que poseía el patrimonio genético de estas especies. Ariel halló que en más del 70 por ciento de los casos esto no era así.

OnCuba contactó con el Centro de Investigaciones Marinas más de tres veces pero fue imposible hablar con algún miembro de la dirección. La persona que atendió una de las llamadas dijo que había trabajado con Ariel Ruiz y lo conocía, pero declinó hacer cualquier comentario sobre él o su trabajo en el centro.

Cayos de San Felipe (Ariel y Elier Fonseca midiendo tortuga verde).
En Cayos de San Felipe, Ariel y Elier Fonseca midiendo una tortuga verde.

La defensa de su doctorado se detuvo por la emisión de un aval político que “contradecía [sus] convicciones como científico y ser social”. Él apeló a la Comisión Nacional de Grado Científico y logró que se cambiara el texto. Pudo defender su tesis un año después, en diciembre de 2008.

Continuó en la Universidad bajo condición de no trabajar nuevamente con ninguna especie de importancia pesquera para el país.

En Cuba la ciencia se ejerce a partir de un criterio de confiabilidad, puesto que supone acceso a áreas protegidas y zonas de interés estratégico, potencial acceso a información sensible relacionada con el espacio, los recursos y la forma en que estos se usan, explica el biólogo Isbel Díaz.

Ariel entonces se reorientó como genetista hacia la malacofauna, y creó un proyecto de investigación de moluscos y otras especies con el que ganó una beca de la Universidad de Humboldt, en Alemania.

Ruiz Urquiola, junto a la profesora Georgina Espinosa, se convirtió en el líder del proyecto, una colaboración entre la UH y el Consorcio de Ciencias Leibniz de Alemania, que comenzó luego a encontrar obstáculos burocráticos por parte de la Universidad y terminó cayendo en un limbo.

En ese momento, hace dos años, el biólogo recibió una sanción y finalmente fue expulsado de la Universidad de La Habana. Describió su situación entonces como “de absoluta incertidumbre”: estaba siendo procesado para una comisión de peritaje médico por psiquiatría.

“…porque si soy parafrénico, como dice uno de los médicos que, sin examinarme, llegó a esa elucubración, yo no podría ejercer como científico en este país”.

Las culpas de Ariel Ruiz Urquiola

El acta de sentencia, que reconoce que Ruiz Urquiola “carece de antecedentes penales”, lo señala por “no participar en las actividades de las organizaciones sociales y de masas de su zona de residencia” y de “relacionarse con personas de mala conducta”. 

Por otro lado, el acta adiciona a las razones por las que se “formuló la correspondiente denuncia”, el hecho de que el acusado grabara en un celular “con el propósito de subirlo a la red social INTERNET”.

Ariel Ruiz Urquiola, en medio de una huelga de hambre, repara en los detalles. Responde a la sentencia de apelación especificando que no estaba “talando” sino “desbrozando”. El rigor es muy importante para él, absolutamente estricto en su método. Según muchos de sus compañeros, es un ecologista convencido y un científico cabal.  

Ariel en la finca, 2015.
Ariel en la finca, 2015.

La causa Ariel Ruiz Urquiola

Sus colegas hicieron una carta reclamando su liberación. En este momento tiene casi 130 firmas, la mayoría de cubanos, la mayoría desde el extranjero. Dentro de Cuba un grupo de amigos intentó ir a visitarlo días atrás, y fueron impedidos de hacerlo por autoridades del Minint, dijeron.

El sitio del proyecto El Guardabosques, publicó una Carta abierta dirigida al Consejo de Estado, el Comité Central del Partido Comunista, la Jefatura Nacional del Cuerpo de Guardabosques, el Centro Nacional de Áreas Protegidas, la Fiscalía General de la República, el Ministerio de la Agricultura y el de Ciencia Tecnología y Medioambiente, además de la Representación de la FAO en Cuba.

Transcurrido más de un mes, no hay respuesta.

Amnistía Internacional está llevando adelante una campaña para que sea puesto en libertad de inmediato y sin condiciones. La Organización de Estados Americanos tuvo un pronunciamiento a través de su secretario general, y el alto comisionado de la ONU se ha interesado por el caso.

Omara Ruiz pudo visitar a Ariel en el hospital el sábado 23 de junio. Estuvieron todo el tiempo acompañados por dos militares. “Lo que vi fue crítico. Mi hermano está muy débil, y está decidido a llegar hasta las últimas consecuencias”.

El lunes 25 no le permitieron verlo. El médico a cargo de la sala le dio un parte. En otras dos ocasiones tampoco ha logrado ver a su hermano. El obispo de Pinar del Río, Jorge Serpa, también está esperando que le permitan visitarlo.  

De acuerdo con ese parte, Ariel Ruiz estaba siendo tratado, bajo consentimiento, con solución salina, dextrosa y suero de Ringer en la cama 26 de la sala K del Abel Santamaría, hospital donde años atrás cuidó a su tío, el también destacado biólogo Armando Urquiola, que da nombre al jardín botánico de Pinar del Río.

La Declaración de Malta de la Asociación Médica Mundial (WMA por sus siglas en inglés) establece que “toda restricción o presión, incluida pero no limitada a poner esposas, aislamiento, atar a la persona a la cama o cualquier tipo de restricción física debido a la huelga de hambre, no es aceptable”.

Ruiz Urquiola resume de esta forma su condición actual: “han vejado mi integridad como ser humano al extremo no solo de tratar de construir una mala imagen de mi persona, que no han podido lograr a pesar de tener todo el poder dentro de la isla para tal, sino de dañar mi salud mental en todo lo posible”.

“Mi hermano no acepta la cárcel. Llegó a un punto de convencimiento donde prefiere que su cuerpo desaparezca y quede su espíritu, porque él no puede permanecer en un estado que niegue sus convicciones y sus principios. Está preso injustamente”, dice Omara.

Ariel practica una forma de meditación. Vipassana se llama, y significa contemplar, comprender correctamente: ver las cosas tal como son.

 

*Para realizar este reportaje no resultó posible obtener oportunamente declaraciones de la defensa, PNR de Viñales, Universidad de La Habana, Minag de Viñales, ni CITMA.

**Todas las fotografías son cortesía de Omara Ruiz Urquiola.

 

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