¿Regresa el papel sanitario?


La Habana padece un déficit de papel sanitario desde hace varios meses. Preocupante para los muchos que lo buscan y apenas lo hallan –o no lo encuentran– en las tiendas habaneras, donde por demás se vende en pesos convertibles (CUC).

Su falta se hizo más notable después del huracán Irma, que afectó sensiblemente la economía cubana y provocó carencias no solo de papel sanitario sino también de otros productos de alta demanda como huevos y materiales de la construcción. Las autoridades han aumentado las medidas de control y racionamiento.

En el caso específico del papel, este solo se produce en Cuba en la Empresa Mixta de Productos Sanitarios S.A. (Prosa) ubicada en las afueras de Cárdenas, en Matanzas. Lo producción de esta empresa –que fabrica también servilletas, toallas y pañuelos faciales– es insuficiente para cubrir la demanda de la Isla, estimada en más de 90 millones de rollos anuales.

En los últimos tiempos, Prosa ha fabricado unos 45 millones por año, “tope de la capacidad” productiva de la empresa, según explicó en 2016 su director general, el ingeniero Manolo González.

Para cubrir la diferencia, Cuba importa cada mes 1 millón de dólares en papel higiénico para sus cadenas de tiendas.

“Nunca asumimos toda la demanda porque las máquinas no daban para eso”, dijo González esta semana al periódico Juventud Rebelde.

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Para aliviar a los consumidores, Prosa comenzó el 11 de octubre una actualización tecnológica, con asesoría de técnicos italianos.

“Se trata de dos líneas nuevas para rollos sanitarios, que están en fase de ajuste y puesta en marcha”, comentó el director, quien explicó que de momento trabajan dos turnos diurnos, hasta que se capaciten los trabajadores que las operarán.

No son las supermáquinas

En estos momentos, Prosa utiliza tanto los equipos antiguos como los modernos, que están al 60 por ciento de su capacidad.

“No son las supermáquinas, pero tienen un elevado nivel de electrónica –asegura González, para quien “no es abismal la diferencia con las máquinas antiguas”. No obstante, afirma que “las nuevas humanizan el trabajo, con solo cuatro hombres por turno. Además, trabajan simultáneamente y en una se puede hacer el rollo para el Turismo y en la otra el ecológico de las tiendas”.

El director de Prosa explica que el papel para las tiendas se fabrica con materia prima nacional y se le dice ecológico “porque no se emplean químicos ni fibras vírgenes, solo reciclado nacional”.

A partir del 1ro de diciembre los nuevos equipos comenzarán a producir las 24 horas “para que lleguen a su tope de producción y así cumplir con lo demandado”. Su máxima capacidad está fijada en más de 483 mil rollos diarios, a razón de ocho contenedores de 60,480 rollos cada uno.

Prosa espera cerrar 2017 con una producción de entre 50 a 52 millones de rollos de papel sanitario.

¿Qué pasa en La Habana?

De acuerdo con González, La Habana ha sido priorizada luego de la parcial entrada en funcionamiento de los nuevos equipos, algo que contrasta con el déficit que continúan acusando los habaneros.

“Al elevar la producción decidimos priorizar la capital, donde más carencias había, y así lo hemos hecho”, dijo a Juventud Rebelde y aseguró que hasta la fecha han enviado a esta ciudad 336 mil rollos por encima de lo pactado.

De acuerdo con las cifras de Prosa, después del 3 de noviembre se enviaron a La Habana 14 contenedores (846,720 rollos de papel sanitario) con destino a las tiendas de la corporación CIMEX. Además, otros 20 contenedores (1,209,600 de rollos) fueron a cadenas como Caracol, Palco y Habana Oeste.

En total, los 34 contenedores equivalen a 2,056,320 rollos de papel higiénico.

La Empresa Mixta de Productos Sanitarios S.A. produjo más de dos millones de rollos de papel sanitario solo para La Habana en el último mes, según su director. Foto: Trabajadores.

¿Qué sucedió con todo el papel enviado a la capital?

González no lo sabe. Explica que son las direcciones de Cimex y TRD Caribe las que llevan los rollos de papel a la primera base de almacenamiento y después distribuyen.

En cuanto al acaparamiento del producto por particulares, opina que “quizá si se estabiliza la producción, la gente acapare menos”.

“Te puedo garantizar que además de los acaparadores para revender, los que tienen negocios como rentas y restaurantes, cuando perciben el déficit, compran para dos o tres meses”, afirma. En cambio, “si hay siempre, entonces compran pocas bolsas”.

Sin querer o queriendo, González pone el dedo en la llaga. Su punto de vista coincide con un viejo reclamo del sector privado de la Isla, que reclama al gobierno la puesta en funcionamiento de tiendas mayoristas en las que, a precios diferenciados, los cuentapropistas puedan comprar los productos que necesitan para mantener sus negocios.

El trabajo privado es legal desde hace varios años en Cuba y ha sido reconocido oficialmente dentro de las transformaciones económicas impulsadas por el gobierno de Raúl Castro, sin embargo este reclamo espera todavía por hacerse realidad.

Como explica el director de Prosa, “los particulares tienen que ir a las tiendas minoristas” y el déficit de un producto básico como el papel sanitario podría ser la punta de un iceberg mucho mayor.

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