Restauran en La Habana escultura de Don Quijote


La escultura “El Quijote de América”, enclavada en un céntrico parque de La Habana, es sometida en estos momentos a un proceso de restauración debido principalmente a los daños ocasionados por la anidación de las aves en su estructura.

La figura del legendario personaje del escritor español Miguel de Cervantes, esculpida con varillas soldadas, pasa por la tercera reparación de su historia, desde que fuera instalada en 1980 en el parque situado en la esquina de las calles J y 23, en el barrio de El Vedado.

La pieza de 4,3 por 3,5 por dos metros y dos toneladas de peso es una obra del desaparecido escultor cubano Sergio Martínez (1930-1988), quien la realizó con su personal técnica de alambrón soldado.

Con el paso de los años, la escultura se ha convertido en uno de los iconos de La Habana y, en particular, del Vedado.

El artesano Ricardo Hernández, responsable de los trabajos de restauración de la obra, indicó que la rehabilitación que se realiza ahora fue encargada por la Oficina del Historiador de la Ciudad, el Dr. Eusebio Leal, y la Asociación de Artesanos y Artistas de Cuba, a la cual pertenece.

Hernández explicó que se trabaja para asegurar el único punto de contacto de la estatua con la base sobre la que se erige, y además se colocarán rejillas en los espacios que deja la estructura hueca para evitar que las aves aniden en su interior, según cita la estatal Agencia Cubana de Noticias.

Justamente las áreas más deterioradas se localizan en los lugares donde se encontraron nidos en la obra, también afectada por el salitre y la influencia de otros elementos, señaló el artista.

Restauración de la escultura de Don Quijote. Foto: Liset Salgado / ACN.

El Don Quijote habanero, de apariencia fibrosa, empuña su espada y cabalga totalmente desnudo sobre un encabritado Rocinante, cuyos cascos de las patas traseras ya fueron restaurados.

En la base de la escultura puede leerse la siguiente frase: “Porque somos de España en Lorca, en Machado, en Miguel. Porque España es la última mirada de sol del Pablo nuestro. Porque no hemos nunca medido el tamaño de los molinos de viento, sentimos bajo nuestros talones el costillar de Rocinante”.

El remozamiento de la escultura comenzó quince días antes del devastador paso del huracán Irma por Cuba entre el 8 y el 10 de septiembre pasados, pero las lluvias que acompañaron al meteoro y las de los últimos días han retrasado el trabajo que está previsto concluir en noviembre, de acuerdo a Hernández. EFE / OnCuba

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