Siete claves sobre la orden de prisión a Rafael Correa


La justicia ecuatoriana ha dictaminado la prisión preventiva de Rafael Correa por “presunta participación en los delitos de asociación ilícita y secuestro”. Estos son algunos datos claves para saber si el ex presidente de Ecuador irá a prisión o no. La judicialización de la política como contexto de la medida.

1. ¿Qué pasó?

En agosto de 2012 alguien advirtió a la Policía de Bogotá que en el norte de la capital colombiana estaban secuestrando a un hombre. Era el ex asambleísta ecuatoriano Fernando Balda, quien vivía allí desde 2010, huyendo de una condena a 3 años de cárcel en su país. La policía frustró el secuestro, pero los secuestradores escaparon.

La revista colombiana Semana dijo: “Los investigadores rastrearon las placas del vehículo abandonado en el que iba Balda. El dato los llevó hasta un sitio de alquiler de autos… [descubrieron] que había sido arrendado el sábado 11 de agosto por 6 millones de pesos por un hombre que firmó un recibo a nombre de Luis Raúl Chicaiza”.

Chicaiza era un agente de inteligencia ecuatoriana. En otras pruebas se filtran los nombres de otros agentes de la Policía Nacional de Ecuador y el nombre del propio ex jefe de los servicios de inteligencia ecuatorianos, Senain, Pablo Romero.

Hay un reporte de gastos por 23 mil dólares en el tribunal de cuentas ecuatoriano, la Contraloría General del Estado, en el que figura el procedimiento como “Operación Secuestro”.

En esta imagen del 14 de junio de 2018, partidarios del expresidente de Ecuador Rafael Correa alzan caretas con su imagen en una protesta contra un intento de procesarlo, ante la Asamblea Nacional en Quito, Ecuador. La Asamblea Nacional decidió dejar en manos de la judicatura la cuestión de si procesar a Correa en relación con el intento de secuestro del legislador opositor Fernando Balda en Colombia en 2012. Foto: Dolores Ochoa / AP.

Para la Fiscalía General del Estado, según se pronunció este año, Correa es “autor mediato porque era el presidente de la república y jefe directo del director de la Senain”.

Chicaiza afirmó, además, haber hablado con Correa en el transcurso de la operación y luego de esta. Aunque no habría aportado ninguna prueba concreta del contacto. Diana Falcon, una agente de inteligencia involucrada en este caso, dijo que fue a Colombia “cumpliendo órdenes directas del Secretario de la Secretaría Nacional de Inteligencia, del Comandante General de la Policía y del Director General de Inteligencia”.

Un dato complica a Rafael Correa: dos meses después del episodio del frustrado secuestro, Balda fue deportado a Ecuador y puesto en prisión por dos años por el delito de injurias al Presidente.

En ese momento, el ex asambleísta, denunció que el secuestro era un plan del Presidente. Hoy, es el ex Presidente quien denuncia un complot.

La denuncia de Balda contra Correa había sido desestimada por la justicia. Pero recientemente, ya bajo el gobierno de Lenin Moreno, se reabrió la investigación.

Lo que expone este caso es la falta de independencia de la Justicia, que parece ir para donde sopla el viento de la política.

El presidente ecuatoriano Lenín Moreno ofrece una rueda de prensa a periodista extranjeros en Quito, Ecuador, el jueves 5 de julio de 2018. Foto: Dolores Ochoa / AP.

2. El peligro de fuga

Una jueza, Daniela Camacho, ordenó a Correa presentarse cada 15 días en Ecuador y que se le colocara un grillete electrónico, pero Correa se mudó a Bélgica (su esposa es belga) y respondió que es imposible cruzar el mundo cada dos semanas solo para “saludar a una fiscal”. Entonces se presentó, pero en el consulado de Ecuador en Bruselas.

El juez interpretó esto como un gesto de falta de cooperación con la justicia, y dictaminó que Correa fuera preso para esperar el curso del proceso. Uno de los abogados dijo que es imposible puesto que está fuera de Ecuador. “Eso significa que, al final, no quería que la cumpliera”.

Si el acusado no está, el juicio se suspende. Como el acusado ahora tiene prisión preventiva en Ecuador, no va a viajar allí, entonces el juicio sigue vigente todo el tiempo que haga falta. Resultado: Correa no puede volver al país.

El expresidente ecuatoriano Rafael Correa reacciona durante una entrevista con The Associated Press en su casa de Bruselas, Bélgica, el jueves 5 de julio de 2018. Foto: Mark Carlson / AP.

3. ¿Quién es Fernando Balda?

La persona secuestrada, un abogado de 47 años, fue “asambleísta alterno” de la Revolución Ciudadana. Estuvo cerca del poder y hasta hay una foto donde se lo ve con Hugo Chávez.

Fue marginado al poco tiempo del inicio del gobierno de Correa después de que el presidente –dijeron en Teleamazonas– desestimara darle curso a una denuncia de espionaje hecha por Balda.

Se volvió opositor. Denunció públicamente a Oscar Herrera, un funcionario cercano al presidente, de “mafioso” y “corrupto”. Fue denunciado por Herrera y el propio Presidente por el cargo de injurias y por “atentar contra la seguridad del Estado”.

El presidente boliviano Evo Morales, izquierda; el venezolano Nicolás Maduro, derecha; y el ecuatoriano Rafael Correa, centro, ríen durante la inauguración de una ceremonia del G77 más China en Santa Cruz, Bolivia, en junio de 2014. Foto: AP.

Balda fue condenado a tres años de prisión. Pero antes de que lo detuvieran, en 2010, se escapó a Colombia. Allí se transformó rápida y sospechosamente en asesor cercano del ex presidente Álvaro Úribe.

En estos días Balda afirmó que ya está en conversaciones para tener una reunión con el presidente electo de Colombia, Iván Duque y “exponerle el caso”. Que Uribe, archienemigo de Correa, aparezca en las sombras de este caso, solo sirve para sembrar más dudas.

Balda está involucrado en al menos otras cinco causas judiciales: por espionaje, por estafa, por tenencia ilegal de armas, por defraudaciones y hasta por alimentos (iniciado por su ex esposa y su hijo). Su polémica vida y el caos entre la inteligencia ecuatoriana refuerza la hipótesis de que el secuestro en Colombia pudo haber sido una interna entre la política y los servicios de inteligencia.

La Senain es, según el diario local El Telégrafo, el “peor de los mundos”. Lenin Moreno ordenó cerrarla el 19 de marzo último. Dos días después hubo un atentado en una patrulla en Mataje.

4. Judicialización de la política

El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa habla durante una entrevista con The Associated Press en Madrid, el sábado 18 de noviembre de 2017. Foto: David Montero / AP.

El argumento de que las causas son para excluir a Correa de la vida pública ecuatoriana, cobra sentido en el contexto de lo que vino sucediendo en Ecuador desde que Lenin Moreno se peleó con su predecesor.

Esta es la quinta causa contra Correa en muy poco tiempo. Antes –siempre en el gobierno de Lenin– ya fue acusado de preventas petroleras, contratos petroleros mal negociados, crimen organizado, tráfico de influencias, de sobre-endeudamiento y ahora de secuestrador. En ningún caso se pudo avanzar demasiado porque los contratos no fueron negociados directamente por Correa, y porque endeudarse más o menos es algo político pero no penal.

Correa debió demostrar que era inocente, en vez de los querellantes comprobar la culpabilidad, y ahora además con una orden de prisión: la carga de la prueba fue invertida y eso no es constitucional en Ecuador.

Simpatizantes del ex presidente protestan frente a la Corte Suprema en Quito. Foto: Dolores Ochoa / AP.
Simpatizantes del ex presidente protestan frente a la Corte Suprema en Quito. Foto: Dolores Ochoa / AP.

5. La “pacificación pospopulista”

El pasado 4 de febrero el presidente Lenin Moreno convocó a un referéndum con algunas preguntas que debilitaban el poder y el futuro de Rafael Correa, como aquella que consultaba popularmente si limitar a dos la cantidad de períodos presidenciales que una persona puede ejercer en su vida. Fue aprobada con el sí: 64 por ciento de los votos. Correa gobernó en dos períodos entre 2007 y 2017.

Lenin Moreno llegó al poder de la mano de Correa tras vencer por muy poco margen a Guillermo Lasso en las elecciones de 2017. Con el referendum de febrero capitalizó más poder y se distanció definitivamente de su mentor. Lenin Moreno ahora propone una “pacificación pospopulista”, además de una “reconciliación” con los mercados y con los principales medios de comunicación.

El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa posa para una foto frente a El Capitolio después de una entrevista de Russia Today en La Habana, viernes 20 de abril de 2018. Foto: Ramon Espinosa / AP.

6. Irregularidades por doquier

Hay varias cuestiones que no cierran.

La principal es que, si bien estuvo involucrado de manera ilegal el Estado ecuatoriano, hasta el momento no hay ninguna prueba concreta de que el propio Presidente haya tenido algo que ver. Es exagerado, en ese sentido, mandarlo a traer por Interpol cuando no hay sentencia.

Entre la justicia, el presidente y la oposición parlamentaria (los tres poderes del Estado), ya le sacaron a Correa la seguridad presidencial, ya la Asamblea le quitó privilegios de inmunidad con menos votos de los que hacían falta (necesitaban 92, lograron 83 y de todos modos se aprobó la medida), y ahora la jueza Daniela Camacho le exigió que se presente cada 15 días en Ecuador, cuando Correa vive en Bruselas.

Además hubo irregularidades en el nombramiento del Contralor de la República, en el nombramiento del fiscal encargado en el caso Correa y en el nombramiento del Consejo de la Judicatura. Todos los designados han tenido que ver, más temprano que tarde, con involucrar a Correa en alguna irregularidad.

7. Interpol y Bélgica

Rafael Correa nunca se expondrá a que lo detengan. Mientras la orden de arresto esté vigente, no volverá a Ecuador. Bélgica no cooperará con Lenin Moreno, porque se entiende que Correa no es un detenido más, y por otro lado porque Bélgica no tiene convenio de extradición con Ecuador.

Correa dijo que analiza pedir “asilo político” en Bruselas. Interpol de todos modos aún no se ha pronunciado sobre el pedido de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador.

Simpatizantes de Correa se reúnen para despedirlo antes de que se mude a Bélgica con su familia, julio de 2017. Foto: Dolores Ochoa / AP.
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