Conocido periodista cultural renuncia al diario Granma


Michel Hernández: Adiós al periodismo oficial.

Por Redacción CaféFuerte

El periodista Michel Hernández, una reconocida figura del periodismo cultural que abrió espacio a la música relegada en Cuba, anunció su renuncia al diario oficial Granma.

Hernández, de 36 años, dio a conocer su salida voluntaria del periódico en un texto aparecido este lunes en su perfil de Facebook, y en menos de 24 horas ha acumulado ya unas 500 visitas y 132 comentarios de periodistas y representantes del ámbito artístico.

“Me fui con la satisfacción de haber bajado al underground adonde no había llegado casi nadie en un medio oficial para reseñar toda esa vida que permanecía oculta, obviada y ninguneada. Hablé de raperos, trovadores, djs, rockeros y toda una amplia gama de artistas que espero sigan teniendo algún sitio no solo en Granma, sino en los llamados medios oficiales. Si así fuese, creo que el trabajo no fue en vano”, escribió Hernández, quien laboró en el diario por 12 años.

Otro que dijo adiós

Hernández es el segundo joven periodista que abandona la redacción del Granma en los últimos meses. El pasado septiembre había renunciado el reportero Jesús Jank Curbelo, quien ahora labora en el periodismo independiente, y fue recientemente detenido e interrogado por agentes de la Seguridad del Estado.

A mediados de año, el periodista Sergio Gómez, especializado en temas internacionales, también dejó la redacción del Granma por aparentes discrepancias con la directora Yailín Orta. Pero Gómez siguió el camino del oficialismo y se instaló como periodista del sitio digital Cubadebate.

El camino de Hernández, obviamente, será otro, como se desprende de su mensaje a los periodistas de la nueva generación.

“(…) Les dejo una recomendación a los muchachos que se gradúan de periodismo o comunicación, una máxima que de alguna forma traté de seguir como una ley de vida: salgan al terreno según sus propias reglas y no acaten ideas con las que no comulguen y que vayan en contra de lo que realmente debe ser un periodista y sobre todo un periodista que con menos de 30 años debe reventar de ganas por cambiarlo todo, para bien no solo de la profesión, sino del país. Y créanselo. Que siempre hay una luz aunque el pasillo esté mal iluminado y uno se sienta terriblemente solo. Nos vemos en la carretera”, concluyó el periodista.

Tendencia creciente

Su salida del bastión del oficialismo propagandístico cubano coincide con una tendencia creciente entre las más recientes hornadas de graduados de la carrera de periodismo, quienes optan por dedicarse al ejercicio en medios alternativos o prefieren incluso insertarse en una faena afín para sortear las rígidas estructuras de la prensa estatal.

El tema fue abordado con preocupación en el X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), el pasado julio, con llamados a sancionar a los jóvenes periodistas que se salen del carril del oficialismo para colaborar en medios alternativos dentro y fuera de la isla.

Hernández desarrolló un periodismo cultural de notable profundidad analítica y apertura de temas que habían sido tabú en el diario Granma durante décadas, Su compromiso con el periodismo tiene tambiébn hondas raíces familiares, pues sus padres son conocidos periodistas en Cuba.

Hijo de periodistas

Su padre, Miguel Hernández Méndez, es uno de los más brillantes periodistas deportivos de Cuba. Después de 35 años como cronista de Granma fue expulsado del diario y la prensa cubana por una reseña del video de la defenestración del vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque Pérez, en el 2009.  La reseña apareció publicada en el diario mexicano El Sol y dio a conocer al mundo las razones del desmantelamiento ministrial en lacúpula castrista tras la enfermedad de Fidel Castro.

Hernández Méndez reside actualmente en Estados Unidos. Su esposa, la periodista Sonia Sánchez, se retiró del periodismo tras la expulsión de Hernández Méndez del Granma y permanece aún en La Habana.

CaféFuerte reproduce a continuación el texto publicado por Michel Hernández dando a conocer su salida del Granma:

Michel Hernandez

Muchos amigos y otros no tanto, me han preguntado si ya no trabajo en Granma. Desde hace algunos días, por voluntad propia, dejé de ejercer el periodismo en ese diario donde estuve más de 12 años. Puede parecer ingenuo si uno lo mira desde la distancia, pero entré a Granma con el objetivo de darle voz, con coherencia y honestidad, a una escena musical obviada prácticamente por las instituciones y los medios hasta ese momento y, para ser justo, agradezco al periodista que en un inicio me dio la libertad para hacerlo desde la página de cultura. También conocí a celebrities, que demostraron que son solo eso, celebrities; reseñé los principales conciertos que se han realizado en los últimos 10 años en Cuba; intercambié con artistas que veneré durante mi adolescencia pero que era mejor haber dejado en el altar, y vi, lamentablemente, demasiado intrusismo profesional en una disciplina que no es para todos. Me fui con la satisfacción de haber bajado al underground adonde no había llegado casi nadie en un medio oficial para reseñar toda esa vida que permanecía oculta, obviada y ninguneada. Hablé de raperos, trovadores, djs, rockeros y toda una amplia gama de artistas que espero sigan teniendo algún sitio no solo en Granma, sino en los llamados medios oficiales. Si así fuese, creo que el trabajo no fue en vano. Mi último texto fue de Cimafunk y creo que merecía ser publicado como una señal de respeto hacia el músico que está llevando a un nuevo nivel los sonidos contemporáneos de la isla. Lo mejor que me llevo de este largo y complejo tiempo, es haber coincidido con mis padres (Sonia Sánchez y Miguel Hernández), ambos periodistas, durante varios años en el diario hasta que, por razones que conocen los más cercanos, la familia fue dividida (solo en Granma, obviamente, porque más unida no puede estar). Si me lo permiten, les dejo una recomendación a los muchachos que se gradúan de periodismo o comunicación, una máxima que de alguna forma traté de seguir como una ley de vida: salgan al terreno según sus propias reglas y no acaten ideas con las que no comulguen y que vayan en contra de lo que realmente debe ser un periodista y sobre todo un periodista que con menos de 30 años debe reventar de ganas por cambiarlo todo, para bien no solo de la profesión, sino del país. Y créanselo. Que siempre hay una luz aunque el pasillo esté mal iluminado y uno se sienta terriblemente solo. Nos vemos en la carretera.

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