¿Cuál es el desajuste ofensivo del jardinero Leonys Martín?


Esto es indiscutible: El jardinero central Leonys Martín ha permanecido en Grandes Ligas gracias a sus extraordinarias habilidades con el guante. Sus 45 carreras salvadas a la defensiva y un total de 46 asistencias desde 2013, lo colocan a la cabeza entre los outfielders.

Pero, paralelo a su indiscutible rendimiento atrapando elevados y tirando desde la pradera número ocho, la capacidad de su bate ha ido perdiendo sustancialmente el calibre de un jardinero de rango en la liga.

En 2017, durante sus primeras 44 apariciones al bate hasta la tarde del domingo 16 de abril, Martín promediaba solo para esta discreta línea ofensiva: .119/.159/.143, sin remolcadas, con un doble como extra base, 12 ponches y un solo boleto.

Esta merma ofensiva podría costarle el puesto de titular y algunos dolores de cabeza comenzando el año. Así que, analicemos el problema desde la raíz:

El villaclareño de 29 años inició 143 juegos con los Marineros de Seattle en 2016. Se tomó 149 strikeouts, cifra negativa récord en su carrera de siete temporadas. Ese hoyo inmenso en su swing durante su debut con los Marineros hizo estallar la tasa de ponches a un 32.4%, luego de venir en aumento desde 2015 (22.3%). En la presente campaña, se ha ponchado en 12 de sus primeras 36 visitas al home plate, lo que significa un 27.9%.

¿Problemas con las curvas?

Entre 2016 y 2017, Martín se ha ido por la vía de los strikes en 44 turnos de 90 contra rectas, 35 de 58 vs. curvas, 33 de 58 vs. slidersy 27 de 43 vs. cambios de velocidad. Son numeritos espantosos si recordamos que, en cada ponche, la posibilidad de entrar en base es ínfima.

De todos esos pitcheos que dañaron las apariciones de Martín, el cambio y la curva fueron sus asignaturas más difíciles. Miren cuales han sido sus promedios de BABIP (Average de bolas puestas en juego, según el sabermétrico Bill James), sluggings e ISO (Poder Aislado, sluggings menos average) contra esos lanzamientos desde el 1 de abril de 2016:

BABIP vs. Curvas: .130 | SLG vs. Curvas: .069 | ISO vs. Curvas: .017

BABIP vs. Cambios: .429 | SLG vs. Cambios: .395 | ISO vs. Cambios: .209

Como se puede apreciar, la línea métrica frente al cambio de velocidad tiene un cierto pico de oscilación positivo, a diferencia de la caída contra las curvas. Martín se ha aferrado sin contenerse a esos pitcheos bajos en la zona de strike, sobre todo en el tercio bajo vertical. En dicho espacio, durante lo que va de 2017, ha bateado solamente de 12-1, dentro de sus 21 turnos al bate con bolas fuera de los tres tercios de la zona de calor.

¿Cómo ha conectado limpiamente?

Partido: 5 de abril vs. Astros de Houston

Secuencia: Conteo (0-2), curva, 80 mph, baja y afuera. Sencillo de línea al jardín derecho vs. Charlie Morton.

Partido: 9 de abril vs. Angelinos de los Ángeles

Secuencia: Conteo (0-1), recta de dos costuras, 92 mph, baja y afuera. Sencillo de Rolling al jardín izquierdo vs. Matt Shoemaker.

Partido: 10 de abril vs. Astros de Houston

Secuencia: Conteo (2-2, 12 pitcheos), slider, 81.1 mph, pegada-centro. Sencillo de Rolling al jardín derecho vs. Tony Sipp.

Partido: 15 de abril vs. Rangers de Texas

Secuencia: Conteo (1-0), recta (4 costuras), 92 mph, afuera. Doble de línea al jardín izquierdo vs. Mike Hauschild.

Partido: 16 de abril vs. Rangers de Texas

Secuencia: Conteo (1-1), recta (4 costuras), 94.8 mph, centro-pegada. Sencillo de bunt por el lanzador vs. Sam Dyson.

En resumen, no es difícil apreciar que Martín ha conseguido solo un indiscutible en conteo favorable esta temporada, y fue con apenas el segundo pitcheo de Mike Hauschild, quien lo retó con recta. La paciencia será, aún en sus peores momentos, la única fórmula para contrarrestar todos esos swings que por momentos parecen estar perdidos en el aire.

Lo mejor, por ahora, es que Martín ha sonado de 6-2, con un doble y una anotada tras probar la dura banca el pasado viernes 14 de abril, lo que parece haberle dado un clic en la adrenalina ofensiva.

Lo peor es que todos los lanzadores de la MLB saben que el cubano tiende a irse tras los sliders y excesivamente tras los cambios y las curvas.

Un último numerito queda para el análisis: ante cambios de velocidad, Martín ha abanicado a un 17.93% de pelotas. Contra curvas, a un 19.77%. En las puestas en juego, el pitcheo que más difícil se le hace es la curva, en solo un 12.14% de contacto.

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