De Fermín Cacho a Londres: el futuro del atletismo español es de los inmigrantes


Fermín Cacho cruzaba el 8 de agosto de 1992 la meta del estadio de Montjuic y se proclamaba campeón olímpico de los 1.500 metros. Tres años más tarde, en Goteborg, Martín Fiz se proclamaba campeón del mundo de maratón, título que revalido en el 97 Abel Antón en Atenas. Estos han sido dos de los grandes éxitos internacionales del atletismo español, pero han pasado más de dos décadas y, salvo alguna excepción, este deporte vive una importante crisis de resultados, como ha quedado demostrado en el Mundial de Londres. Muchas cosas han cambiado en nuestro país desde aquellos días. De hecho, para los grandes profesionales de este deportes, la situación socieconómica es clave para entender por qué nuestros atletas no ganan las esperadas medallas.

“Fermín, Martín y yo tenías mucha ilusión por competir, muchas granas de entrenar y hacíamos esfuerzos increíbles para conseguir nuestro sueño”. Habla Abel Antón, bicampeón del mundo de maratón, ganador en Londres y Berlín y cuya plusmarca es de 2h.07’57”. “Nosotros queríamos salir de la vida normal, teníamos facultades y nos pusimos a entrenar como animales“, recuerda el soriano que fue senador del PP. Antón recuerda que no tenían “menos facilidades que ahora”, pero que las ganas y el sacrificio le impulsaron a conseguir los éxitos de logró. Ahora, cree, la realidad de los jóvenes atletas es diferente.

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“Recomiendo al joven atleta que menos WhatsApp, menos Facebook y menos Instagram”, afirma Miguel Ángel Mostaza

Los atletas actuales ya no viven como los de antes. La sociedad española del siglo XXI dispone de unas condiciones socioeconómicas muy diferentes a las de Cacho, Antón o Fiz, entre otros. “Los jóvenes tienen de todo. Algunos incluso están más preocupados por otras cosas. Yo recomiendo al joven atleta que menos WhatsApp, menos Facebook y menos Instagram“, señala Miguel Ángel Mostaza, que representa a los mejores atletas españoles del momento y que es toda una institución en este deporte por su larga experiencia. “Entre las nuevas generaciones hay poca conciencia de lo que es un atleta de élite“, añade.

¿Quiénes están triunfando ahora en el atletismo español? Buena parte de los éxitos provienen de atletas de procedencia marroquí, incluso algunos llegaron a España en patera o escondidos en los bajos de un camión. Adel Mechaal, Ilias Fifa, Abdelaziz Merzougui y otros tantos son de los pocos que llegan a codearse ahora mismo con la élite mundial. Entre las figuras también destaca Orlando Ortega, nacido en Cuba. Son los nacionalizados, en definitiva, los que están dando las mayores alegrías al atletismo español. El resto, salvo algunas excepciones como la de Ruth Beitia, se encuentran en un segundo escalón, lejos de americanos, jamaicanos y, por supuesto, los africanos.

“Los africanos pasan hambre”

“El futuro del atletismo español, por tanto, pasa por los inmigrantes, especialmente aquellos llegados del Magreb”, afirma Martín Fiz.

Los africanos pasan hambre y por eso despuntan en este deporte que es muy abierto y que no requiere una gran inversión para practicarlo. De hecho estamos viendo cómo algunos atletas en grandes campeonatos corren descalzos. Son chicos y chicas que no llevan una vida acomodada”, explica el propio Mostaza, que conoce a la perfección cómo debe ser la progresión de un atleta campeón. “Hay que llevar una vida espartana y los jóvenes de ahora no están dispuestos“, recalca. “¿Por qué ha desaparecido prácticamente de España el boxeo? Porque muchos ya no están dispuestos a darse leches por unos euros”, añade el representante de atletas más importante del país.

El futuro del atletismo español, por tanto, pasa por los inmigrantes, especialmente aquellos llegados del Magreb. “Hay una gran oportunidad de futuro en los hijos de los inmigrantes”, coincide en señalar el vitoriano Martín Fiz que aún sigue corriendo maratones por todo el mundo. “Estamos viendo los progresos de estos chicos que combinan la genética y los valores que les inculcan sus padres”, remarca Fiz que es gran amigo de Haile Gebreselassie.

La importancia de la familia para triunfar

Martín Fiz recuerda una anécdota con el etíope “Gebre”, que fue Premio Príncipe de Asturias y plusmarquista mundial de maratón. “Le pregunté un día: oye, ¿tus niñas corren? Y me dijo: no, yo las llevo al colegio en coche. Y me reconoció que él corría diez kilómetros al día descalzo para ir al colegio por lo que sus niñas nunca serían atletas”. Para Fiz, Antón y Mostaza, una de las claves para ser atleta de élite es la familia. 

“Los niños, impulsados por sus padres, quieren jugar al fútbol porque tiene más seguidores, están sus ídolos y se gana mucho dinero”, lamenta Abel Antón. “Si llegas a Segunda División puedes vivir bien y sin llevar una vida tan sacrificada como para ser un crack en el atletismo“, comenta el soriano con cierta nostalgia. “Los africanos triunfan porque vienen de familias humildes que inculcan a los suyos que el atletismo va a ser su modo de vida”, añade Martín Fiz.

En España, sin embargo, se mira antes cuántos euros van a ganar. “Yo no preguntaba a Mostaza cuánto iba a ganar en una carrera, sino que iba y corría lo mejor posible; ahora los chavales quieren saber antes cuánto van a cobrar”, destaca el mismo Martín Fiz que dispone de una tienda de deporte en Vitoria con la que se gana la vida.

El atletismo es en definitiva “un deporte que requiere una vida espartana”, tan y como explica Miguel Ángel Mostaza. El problema es que no todos están dispuestos a tenerla. Solo un ejemplo: para entrenar con garantías una prueba de 800 metros habría que entrenar a diario en torno a 20 kilómetros. ¿Qué joven quiere hacer eso? Muy pocos. “Las nuevas generaciones no están comprometidas, no hay talentos, los esponsors se marchan y la televisión no emite las pruebas”, lamenta Abel Antón. Cada vez hay más españoles que corren en los parques o se inscriben en carreras populares. Pero a la élite mundial cada vez llegan menos españoles.

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