Diplomáticos canadienses sucumbieron sin aviso al síndrome “sónico” de La Habana


Diplomáticos canadienses que estuvieron acreditados en La Habana se han quejado al diario The Toronto Star de que las autoridades de su país no tomaron precauciones suficientes y oportunas con el personal en Cuba y sus familiares, después de que diplomáticos estadounidenses y los primeros canadienses comenzaran a sufrir lo que ahora se conoce como el “Síndrome de La Habana”, secuelas de misteriosos ataques que dañaron la salud de 26 estadounidenses y al menos 10 canadienses en la capital cubana desde noviembre de 2016.

Basándose en testimonios de canadienses afectados el periódico refiere como en un día de principios de abril de 2017 cambió la percepción de La Habana como puesto diplomático relativamente seguro, con el único inconveniente del constante espionaje de la contrainteligencia cubana en sus hogares, sus autos y sus teléfonos celulares.

Ese día, en una cuadra residencial al oeste de La Habana, habitada por altos funcionarios cubanos, ejecutivos extranjeros y diplomáticos, entre estos dos familias de Canadá, la policía bloqueó las bocacalles con una cinta amarilla, y agentes policiales con perros rastreadores se dirigieron a uno de los inmuebles, ocupado por una pareja estadounidense. Este diplomático y su esposa habían sufrido inexplicables lesiones como resultado de lo que todavía sigue siendo un ataque inexplicable.

Pero los norteamericanos no serían las únicas víctimas. Los vecinos canadienses se enterarían más tarde de que ellos también habían sido golpeados por lo que ahora se llama el “Síndrome de La Habana”, un conjunto de síntomas coincidentes con los que produce una lesión cerebral traumática leve, o conmoción cerebral, que a veces parecían extremarse después de escuchar ruidos indescifrables.

Los estadounidenses afectados fueron repatriados para someterse a exámenes. Pero antes de que se marcharan, la familia que vivía en su cuadra les comentó a los canadienses lo que estaba sucediendo.

Los primeros canadienses sangraban por la nariz

A pesar de los rumores al respecto que circulaban en la comunidad diplomática de La Habana, pocos canadienses pensaban que ellos también podrían estar en la mira.

Al cabo de unas semanas el embajador de EE. UU.se reunió con sus homólogos de varios países en La Habana, incluido el de Canadá, para informarles. Sin embargo, pasarían varias semanas más antes de que se compartiera ampliamente la información con otros miembros de la embajada canadiense, dijeron las fuentes al Star.

A principios de junio, llegó la noticia de que la familia canadiense que vivía en la acera de enfrente de los estadounidenses también se había visto afectada. Después de que los norteamericanos se fueron, sus vecinos habían sufrido un aterrador “ataque” nocturno que dejó a algunos en la casa con náuseas y hemorragias nasales.

Fueron llevados a Miami, donde los exámenes revelaron que habían sufrido lesiones cerebrales, dicen colegas diplomáticos.

Días después, los empleados de la embajada de Canadá fueron informados. Se les dijo que estuvieran alerta a ruidos extraños y se les advirtió que se mudaran a otra parte de su casa si escuchaban algo, y que no salieran a investigar. Si experimentaban síntomas, debían informarlo a sus superiores.

Pero los diplomáticos se quejan de que no se tomaron suficientes precauciones con el personal y las familias. En lugar de ello, a los empleados se les ordenó no hacer comentarios sobre la extraña situación.

“Estaban tratando de minimizarlo para evitar el pánico y mantener el funcionamiento normal de la embajada”, dijo uno de los afectados.

Esto, a pesar de que otros diplomáticos, cónyuges e hijos ya estaban padeciendo dolencias que incluían zumbidos en los oídos, dolores de cabeza, fatiga, pérdida de peso y problemas de equilibrio y de la vista.

“La sensación era horrible. No era un simple dolor de cabeza. Eran oleadas de dolor que iban y venían a lo largo del día “, contó al Star uno de los lesionados.

No alertaron a los recién llegados

Durante este tiempo, otros funcionarios canadienses se estaban preparando para establecerse en Cuba y asumir un nuevo puesto. Pero como señaló un diplomático al periódico de Toronto, “no fueron informados adecuadamente”, Al menos una de esas familias entonces recién llegadas ahora está lidiando con problemas de salud, dicen las fuentes.

Dos familias que llegaron a Cuba el verano pasado sostienen que las reuniones informativas eran “categóricamente insuficientes en cuanto a presentar la situación y la amenaza potencial”, según escribió la Asociación Profesional de Funcionarios del Servicio Exterior de Canadá.

Para los afectados por el complejo de síntomas debilitantes, Ottawa no cumplió con su deber de protegerlos y luego garantizar su oportuno tratamiento médico.

El Toronto Star identificó varias quejas y preocupaciones comunes:

♦ Los funcionarios federales fueron lentos para responder al riesgo y, como resultado, los canadienses pueden haber quedado en peligro, incluidos los diplomáticos que viajaron a La Habana para asumir nuevos puestos y sus familias. Esto, a pesar de que se confirmó que un diplomático canadiense, su cónyuge y dos hijos sufrieron lesiones cerebrales en junio de 2017.

♦ Las evaluaciones médicas de diplomáticos, cónyuges e hijos han estado rebotando entre el Departamento de Defensa Nacional, el organismo de salud Health Canada y los sistemas de salud provinciales. Eso ha retrasado los diagnósticos y el tratamiento, especialmente preocupante en el caso de los niños que han mostrado síntomas.

Al respecto un portavoz del gobierno le dijo al Star que habían reaccionado basándose en la información que tenían en ese momento, pues inicialmente se pensó que el problema era de naturaleza acústica y las preocupaciones sobre lesiones cerebrales solo surgieron meses después.

Global Affairs, la cancillería de Canadá, contabiliza 10 afectados entre su personal en La Habana. Pero los diplomáticos le aseguraron al diario que 15 personas, entre ellas varios niños, han sufrido algún tipo de síntoma.

Puesto diplomático sin familiares

El pasado mes de abril Global Affairs Canada declaró que su misión en Cuba sería en adelante un “puesto diplomático no acompañado” y ordenó el regreso a Canadá de cónyuges, hijos e incluso padres de diplomáticos canadienses destacados en La Habana.

“Los diplomáticos canadienses enviados a Cuba no estarán acompañados por sus dependientes. Se harán arreglos para apoyar a nuestro personal diplomático y a sus familias que regresen a Canadá en las próximas semanas, así como a aquellas familias que esperaban ser enviadas a Cuba este verano. Al mismo tiempo, revisaremos todas nuestras posiciones diplomáticas en Cuba, con el objetivo de equilibrar nuestro deber de cuidar de los miembros de nuestro personal y sus familias, con la necesidad constante de brindar servicios a los canadienses en Cuba, y de promover y proteger intereses canadienses allí’, anunció entonces Ottawa.

En marzo pasado, dos canadienses se presentaron en la Universidad de Pensilvania para ser atendidos por los especialistas en lesiones cerebrales que habían tratado a más de veinte diplomáticos estadounidenses acreditados en Cuba.

Los expertos verificaron que los dos extranjeros habían sufrido las mismas lesiones cerebrales que los americanos: las secuelas cognitivas, auditivas, del equilibrio, el sueño, la vista, etc..características de una conmoción cerebral, con la particularidad de no haber recibido ningún golpe, onda expansiva ni cualquier otro trauma identificable.

O como se le llama ahora a este misterio no resuelto: el “Síndrome de La Habana”.

(Tomado de un reportaje del Toronto Star. Reseña de Rolando Cartaya)
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