el año en que después de Franco, llegó la vanguardia


Vista de una de las salas del IVAM dedicadas a la exposición ‘España. Vanguardia artística y realidad social, 1936-1976’
IVAM

Echar la vista atrás para entender lo que está por venir. Bajo esta premisa afronta el IVAM el arranque de su nueva temporada expositiva: un preámbulo de su 30 aniversario que se materializa con la exposición España. Vanguardia artística y realidad social, 1936-1976 donde se rememora la muestra del mismo título que se presentó en la Bienal de Venecia de 1976.

En aquella bienal, bautizada como la Bienal Roja, el pabellón español permaneció cerrado porque no se invitó de forma oficial al país que tan solo un año antes, cuando se preparaba, aún estaba bajo el régimen franquista. Sin embargo, sí se invitó a una serie de artistas y críticos muy comprometidos políticamente para que organizaran una exposición sobre el arte español producido durante los 40 años que duró la dictadura.

Fue así como entre críticos de arte como Tomás Llorens y Valeriano Bozal junto a artistas como el Equipo Crónica, Jordi Teixidor, Antonio Tàpies o Antonio Saura se materializó una muestra que ocuparía el edificio central de los Giardini di Castello.

Más de cuatro décadas después el IVAM reúne 33 obras de su colección realizadas por artistas que estuvieron presentes en aquella Bienal como Pablo Picasso, Joan Miró, Julio González, Josep Renau, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Equipo Crónica, Monjalés, Jordi Teixidor, Eduardo Arrollo y Alberto Corazón, así como textos y documentación de la época.

La Bienal de Venecia de 1976 fue un acontecimiento histórico muy importante en el mundo del arte ya que por primera vez se planteó para el Pabellón Español un proyecto alejado de la oficialidad”, explica el director del museo José Miguel G. Cortés. Mientras que el comisario de la muestra, Sergio Rubira, añade: “nunca hasta 1976 se había hecho una exposición que contextualizara las condiciones políticas y sociales de la producción de las obras, el relato de la historia del arte durante la dictadura”.

Según sus organizadores, la intención de la Bienal de Venecia de 1976 era “corregir la imagen de falsa idea de modernidad que el régimen franquista había dado del arte español de vanguardia en el contexto internacional y evidenciar cómo ese vanguardismo había sido moldeado por el proceso de una lucha ideológica”.

Abierta al público hasta el 14 de enero, el recorrido de la exposición del IVAM invita a rememorar de la forma más fiel posible la de hace cuatro décadas, aquella que “comenzaba mostrando las raíces de la vanguardia con imágenes de la Guerra Civil y el Pabellón de la República de la Exposición de París de 1939“, dice el comisario.

Pueden verse obras como El día en que aprendí a escribir con tinta (1972), de Equipo Crónica; Crucifixión (1959), de Antonio Saura; y Sueño y mentira de Franco (1937), de Pablo Picasso. También la imagen de un grabado diseñado por Joan Miró que representa un sello y fue pensado para recaudar fondos para la República en su lucha contra el golpe de Estado militar o Feliz Año (1943), de Josep Renau.

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