El desencanto, el cuentapropismo y la emigración, ¿las causas que mantienen la bajada en la participación?


Aunque según el Gobierno la participación en las “elecciones” municipales este año (89,02%) ha sido algo superior a la de 2015 (88,30%), la cifra mantiene el descenso en el nivel de convocatoria del régimen, que durante décadas exhibió datos por encima del 90%. Muchos observadores lo achacan al desencanto con el sistema político, el aumento del trabajo privado, la emigración y una Ley Electoral desfasada.

En 2015 Comisión Electoral Nacional justificó la caída en la participación diciendo que muchos electores que se encontraban de viaje. Ese año se realizaron las primeras “elecciones” tras la reforma migratoria que eliminó el llamado permiso de salida.

“Probablemente la bajada en la participación tiene que ver con que el país requiere un cambio en la Ley Electoral y la forma de organizar las elecciones”, algo que “se anunció y no se materializó”, declaró a EFE el exdiplomático Carlos Alzugaray.

Aunque “puede haber cansancio”, Alzugaray atribuye el descenso participativo a que “hay que cambiar ya el sistema electoral”.

“No lo interpreto como rechazo del sistema sino por un ‘me da igual que salga uno u otro’, lo cual tampoco es bueno”, sostuvo.

El castrismo defiende que el sistema cubano es de los más democráticos del mundo porque no hay campañas ni programas electorales. Sin embargo, el único nivel en el cual el pueblo puede elegir directamente a sus representantes es el municipal. A partir de ahí entran a funcionar las “Comisiones de Candidatura” que garantizan que a la Asamblea Nacional lleguen prácticamente solo personas afines al régimen.

Los opositores consideran el sistema una farsa porque ningún candidato independiente supera los primeros filtros y quienes lo intentan son hostigados.

Para Alzugaray, el problema reside en que “no hay campañas o propuestas. Votas por una biografía, pero eso no dice nada sobre su capacidad de gobernar y legislar”.

El opositor Manuel Cuesta Morúa cree que la dirigencia del país temió cambiar la Ley Electoral “en medio de una transición en el poder”, que Raúl Castro ha prometido abandonar en febrero de 2018.

“El modelo de representación en Cuba ya no coincide con la realidad social”, consideró Cuesta Morúa, portavoz de la plataforma ciudadana #Otro18, que trató, sin éxito, de presentar candidatos independientes a estas municipales.

Con la eliminación del permiso de salida “la gente empezó a viajar, a ver otros mundos y eso influyó en la relación de la gente con el poder”, dijo.

A su juicio, la crisis del modelo ya se evidenció con la baja participación en las “asambleas de nominación” de candidatos, a pesar de que el Gobierno puso en marcha su habitual campaña de difusión y llamada al voto.

Cuesta Morúa aseguró que hubo “más participación en las asambleas donde concurrieron candidatos independientes” porque “la gente fue conociendo la existencia de voces alternativas”, pero “la represión que sufrieron” esos potenciales candidatos “desestimuló a la gente” a apoyarlos.

Otro factor a tener en cuenta, a juicio de Alzugaray, es la ausencia de Fidel Castro, aunque el dictador llevaba una década retirado cuando murió el año pasado.

En algunos barrios de La Habana, tras el paso del huracán Irma, “la gente pedía que viniera Fidel como el tipo que les iba a resolver el problema”, recordó el exdiplomático.

Para Cuesta Morúa, la ausencia de un poder carismático “desencanta a la gente” porque Castro encarnaba “la relación directa del líder con las masas” y “sabía tocar determinadas teclas”.

El auge del llamado “trabajo por cuenta propia”, por otra parte, podría hacer que potenciales electores no vayan a votar porque ya no necesitan un expediente ciudadano impecable para acceder a un empleo estatal.

“El cuentapropismo influye, el estómago no guarda relación con el poder ahora mismo”, afirmó Cuesta Morúa.

Los destrozos causados por el huracán Irma habrían hecho también que los cubanos estén más preocupados por reponerse del golpe económico que por cumplir con el régimen y acudir a las urnas.

Aún así, Alzugaray sostiene que las cifras de las municipales “no encienden todas las alarmas ahora”, aunque obligarán a las autoridades a estudiar si se replica el fenómeno en las provinciales y nacionales, aún sin fecha.

La participación en los comicios generales de 2013 fue del 90,8% frente al 96,8% de las anteriores, en 2008, según datos oficiales.

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