El Gobierno garantiza a los inversores tres años más de austeridad en España


No habrá alegrías. El Gobierno no levantará el freno de mano sobre el gasto público en toda la legislatura o eso al menos es lo que ha querido trasladar a los inversores y operadores de mercado (fondos de inversión, agencias de rating…) en la presentación sobre la Estrategia Fiscal del Reino de España para el periodo 2017-2020 a la que ha tenido acceso lainformacion.com. 

Las proyecciones del Ministerio de Hacienda garantizan que el gasto de las Administraciones Públicas crecerá sensiblemente por debajo del crecimiento de la economía durante toda la legislatura. Incluso se quedará por debajo del ya de por sí estrecho margen que prevé la regla de gastointroducida en la Ley de Estabilidad Presupuestaria para topar el gasto de las Administraciones en caso de desequilibrios presupuestarios. El cuadro tiene un sencillo resumen: cuatro años más de austeridad.

Hablando en cifras, mientras las previsiones del Gobierno esperan un crecimiento nominal del PIB del 4,3% en 2018 y 2019, y del 4,2% en 2020; el gasto total de las Administraciones Públicas en este mismo periodo crecerá un 1,9% en 2018, un 2,3% en 2019 y un 2,4% en 2020. 

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Este ejercicio de contención llevará el índice de gasto público sobre el PIB hasta el 39,2% desde el 48,1% que se registró en 2012. Para hacerse una idea de lo que esto significa ése era el nivel de gasto público de la economía española en 2007 antes de que la coyuntura (crisis, rescate del sector financiero, incremento masivo de parados…) y la demografía (aceleración de las jubilaciones y subida de la nómina de las pensiones) disparara el gasto público y llevará el déficit por encima del 10% del PIB. 

Más contexto. El gasto público medio sobre el PIB en la UE-28 es del 46,7%, Alemania está en el 44%, Francia, en el 56%; y solo Malta y Letonia se sitúan por debajo del 39%. A nivel OCDE, el indicador se sitúa más cerca del rango de países con un peso limitado del sector público como Estados Unidos y Japón que de la Unión Europea.

Pero las cosas de la Contabilidad Nacional son a veces caprichosas y el destino ha querido que sea durante este periodo de contención cuando España supere por primera vez en su historia la barrera del medio billón de euros de gasto público. Será, según las previsiones del Ejecutivo, en 2019, un año antes de que los ingresos públicos consigan rebasar esa frontera.

Presión fiscal

¿Y qué ocurrirá con los impuestos? Si atendemos a las proyecciones del Ministerio de Hacienda poca cosa. La previsión es que los ingresos de las Administraciones Públicas evolucionarán al mismo ritmo que la economía lo que hace intuir que si hay medidas fiscales éstas tendrán un efecto neutral sobre la recaudación.

La presión fiscal permanecerá en el entorno del 38%, el nivel en el que ha estado en los últimos 20 años con la única excepción del primer periodo del Gobierno Zapatero cuando repuntó hasta el 40% en el año 2007.

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Lo reseñable aquí es la normalidad. Durante los años de la burbuja la recaudación crecía por encima del PIB nominal casi sin necesidad de medida alguna, algo que no está ocurriendo en estos últimos años de crecimiento, según explica la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en su último papel de análisis ‘¿Por qué ha disminuido la respuesta de los ingresos fiscales al ciclo económico?’.

Los analistas de AIReF concluyen que por cada punto de avance del PIB potencial España generará en este periodo 5.000 millones de euros menos en recaudación fiscal que durante la crisis y atribuyen este fenómeno a tres factores: la ausencia de inflación (la inflación acelera la recaudación por IRPF en algo que muchos expertos consideran un ‘impuesto oculto sobre la renta’), la orientación de la economía hacia el sector exterior (que reduce los ingresos por IVA) y la mecánica del Impuesto de Sociedades.

La conclusión de todo ello es que el margen para bajar impuestos en este periodo será mucho menor.

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