Francia, la historia se repite en Orly y nadie aprende


Poco minutos después de las nueve de la mañana saltaban las alarmas al recibir una información de que el Aeropuerto Internacional París-Orly estaba siendo evacuado. Tras comprobar las informaciones, se concluyó que un individuo, en ese momento sin identificar, había intentado arrebatar el fusil de asalto a un soldado, para atrincherarse luego en una conocida cadena de restaurantes de comida rápida. Por suerte, fue neutralizado antes de que consiguiese el objetivo de llegar el restaurante. Sin embargo, además de la rapidez con la que han reaccionado las Fuerzas de Seguridad galas, en el fondo subyace un problema, cada vez más grave, crítico y, según parece complicado de resolver, que es cómo contrarrestar la amenaza del terrorismo islamista.

Decía yo en el último Seminario sobre Terrorismo Islamista impartido a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España, que el problema en Francia, como en Bélgica, Alemania y España (sí, también) es que se ha identificado la amenaza (el terrorismo islamista), pero no se conoce la amenaza. Esto puede resultar paradójico, incluso difícil de entender, pero los hechos avalan de manera cruenta pero real, esta valoración.

No se conoce la amenaza porque no se adecúan los medios de obtención a los parámetros de actuación de esa amenaza. No se conoce la amenaza porque no se sabe identificar los indicadores que existen, y son muchos, para determinar los procedimientos que día a día evolucionan dentro del mundo del terrorismo islamista. Hace unos pocos días, en uno de los muchos canales de propaganda islamista aparecía un vídeo en el que se enseñaba a desarmar a alguien (entendido como un miembro de las Fuerzas de Seguridad) y utilizar esa misma arma para asesinarlo. Creo recordar que este vídeo fue distribuido a principios de esta semana. Parece una tontería, pero para alguien que trabaja en la lucha contra este tipo de lacra, estos vídeos son la clave para analizar formas de actuación, y de esa manera poder ir un paso por delante de los “malos”. Me pregunto si ese vídeo fue visto por alguien más allá de los analistas de AICS.

Decía en el mismo Seminario, al que por cierto D. Fernando Hernandez, Doctor en periodismo y redactor de este periódico estaba invitado para la mesa redonda, que es necesario si se quiere ser efectivo contra el terrorismo islamista, ir un paso por delante de los radicales. Para ello, y quizá inicialmente no se entendió pero confío que posteriormente sí, era casi imperativo cambiar procedimientos, sobretodo a nivel policial. Pasar de realizar labores de Información a hacer otras propias de Inteligencia. Es necesario, y repito casi imperativo, adelantarse a la comisión, preparación o presunción de delito, para poder tener capacidad de reacción. Esa forma de actuar, de recabar información diaria, de compilar, analizar, inter-relacionar y procesar la información es la que puede llevar al éxito en este problema.

No nos equivoquemos, ha ocurrido en Francia pero puede ocurrir en cualquier otro lugar de Europa, y España es Europa.

No se conoce la amenaza

Del trabajo diario y del análisis no solo de lo que hacen los islamistas, sino de las formas de reacción de los Servicios de Seguridad, solo se puede concluir que no se conoce la amenaza. Conocer la amenaza, algo que puede chirriar en algún oído seguro que por desconocimiento, implica saber lo que uno, como responsable de la seguridad, tiene “entre manos”. Conocer la amenaza es saber, por ejemplo, que un islamista nunca se hará una fotografía con el torso desnudo y que si eso ocurre, el individuo en cuestión nos está tomando el pelo y con ello obligándonos a destinar recursos que bien pueden ser útiles en otros entornos. Conocer la amenaza es saber que, en mayor o menor medida, todo islamista sigue unas pautas establecidas por la organización de referencia, y en este caso solo aparece Estado Islámico. Saber sus expresiones corporales, eso denominado lenguaje no verbal (que me consta que muy pocos de aquellos que día a día nos protegen conocen), su filias y fobias (lo que técnicamente se llama vulnerabilidades y susceptibilidades), las formas de presionar (legalmente) a una Fuente islamista, como detectar la mentira, en fin, todo un compendio de conocimientos que, desgraciadamente, se desconocen por muchos de los que se juegan la vida por los demás en las calles de París, Bruselas, Berlín o Madrid.

Solo podemos ganar a nuestro adversario si conocemos cómo juega, qué le gusta hacer y qué le disgusta, y eso no se está aplicando a la lucha contra el terrorismo islamista. De la misma manera que no se está aplicando otro punto importante en el conocimiento de la amenaza y que es el análisis de la propaganda diaria que se emite en los canales islamistas.

Es algo que requiere trabajo continuo, persistente y, en ocasiones, desagradable, pero que es necesario. Los analistas en AICS, por poner un ejemplo que conozco muy bien, deben ver todos los vídeos que salen a la luz, analizar sus imágenes, los personajes que intervienen, incluso los fusiles que usan y los uniformes que llevan, porque solo de esa manera es posible adelantarse al contrario, saber de sus técnicas y luego, como en los Seminario que se imparten, poder transmitir esos conocimientos a los que tienen esa responsabilidad de actuar.

En conclusión, solo quedar decir que lo que ha ocurrido en París ha sido, objetivamente, lo menos que podía ocurrir. La pronta, certera y profesional reacción de las Fuerzas de Seguridad ha evitado, muy posiblemente, un baño de sangre. Pero la pregunta es, ¿debemos confiar siempre en la suerte? Pues es bastante evidente que no, aunque a muchos no les parezca tan obvio.

La historia se repite y nadie aprende.

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