Los bancos también lloran: tipos a cero, "excesiva" regulación y "mala reputación"


El rescate bancario nos ha costado a todos los españoles 60.718 millones de euros, según los datos oficiales del Tribunal de Cuentas. Un dinero del que apenas un 5% ha revertido al erario público. Tras el ‘tsunami’ que redujo el número de entidades en nuestro país del medio centenar a las apenas 12 actuales, la banca española sale de la crisis en un entorno en el que los tipos de interés del BCE se mantienen al 0%  y “lastra” su rentabilidad y el margen de intermediación; la regulación del negocio y las exigencias de aprovisionamiento de capital son cada vez son mayores y el sector lucha además, contra “nuestra mala reputación”, tanto entre las instituciones como a ojos de los ciudadanos (rescate, preferentes, ejecuciones hipotecarias, cláusulas suelo…), según coincidieron casi todos los intervinientes en el XXIV Encuentro del Sector Financiero, organizado por ABC, Deloitte y la Sociedad de Tasación.

Pese a este panorama un tanto sombrío, y al albur de la recuperación económica y un crecimiento en el entorno del 3%, el sector crediticio español ‘saca pecho’: “Entidades, saneadas, solventes, fuertemente capitalizadas, con beneficios…” (el Santander, por ejemplo, obtuvo un beneficio atribuido -después de impuestos-  de 6.204 millones de euros en 2016) y que buscan adaptarse a los nuevos tiempos poniendo “al cliente en el centro de nuestro negocio”.

Su satisfacción es el eje de nuestros objetivos, coincidieron los prebostes de la banca española; eliminando comisiones, como Bankia; creando cuentas atractivas (por ejemplo la 1,2,3 del banco de la familia Botín para los jóvenes); diversificando riesgos y mercados; apostando por la banca personal y un cliente de rama medio-alta (Bankinter) o, en fin, ahondando en el nicho de mercado empresarial, segmento en el que siempre ha sido muy fuerte una entidad como el Banco de Sabadell… Y, sobre todo, mucha “transformación digital“.

Tras la ‘intensiva cura de urgencia’, la buena salud del sistema bancario español fue puesta de manifiesto por el ministro de Economía, Industria y Competividad, Luis de Guindos, que defendió la solvencia del conjunto del sistema financiero español, que, “en términos generales” está “absolutamente saneado”. Guindos sostuvo que la crisis del Banco Popular, que ha anunciado una nueva ampliación de capital, “no empaña lo más mínimo” la salud de la banca. “Lo que me dice el Banco de España es que es un banco solvente y con liquidez y que ha de tomar decisiones importantes en los próximos meses, pero es una entidad privada y a partir de ahí nosotros no tenemos nada que decir”.

¿Qué pasará con el Popular?, era la pregunta recurrente en los corrillos de las jornadas del madrileño Hotel Villamagna en el cara a cara de De Guindos, ante los prebostes de la banca española. El ministro utilizó la ‘táctica de palo y la zanahoria’ y tras alabar su solvencia lanzó el ‘zasca’ a los bancos… Y algunos se removieron de sus asientos y torcieron el gesto. “La crisis fue causa y consecuencia del sistema financiero y bancario”, dijo. 

Nueva normativa hipotecaria

Además, Luis de Guindos respondió a las quejas de los bancos que argumentan que los cambios legales que buscan una mayor protección al cliente, acabarán subiendo el precio de las hipotecas. La futura normativa buscará más transparencia y evitar “que existan espacios de opacidad en los contratos hipotecarios, algo que favorecerá al cliente, pero también a las entidades financieras que no querrán tener sorpresas”.  

La inseguridad, sentenció, “no la ha creado el Gobierno, sino que es consecuencia de otros factores”, que se han originado en las sentencias judiciales “que afirmaban que había cláusulas opacas y, por lo tanto, nulas”.

Por ello, aseguró el responsable económico del Gobierno, “es necesario incrementar la transparencia y eliminar rastros de opacidad de los contratos y eso es lo vamos a hacer con la nueva regulación”, ha afirmado. El objetivo del Ejecutivo, recordó, es que los problemas del pasado “no se vuelvan a repetir”.

El responsable de Economía pues, pidió a la banca que afronte sus problemas sin pérdida de tiempo porque: “Los problemas bancarios son como fantasmas de Shakespeare, si no los abordas a tiempo, vuelven a aparecer”, sentenció.

María Dolores Dancausa, Consejera delegada de Bankinter, la séptima entidad financiera del país, no se anduvo con rodeos: “No estoy de acuerdo con le ministro: ni somos los causantes de todo lo que ha pasado no fuimos los causantes de la crisis. Más bien somos paganos de la misma”. Y una segunda queja sobre le exceso de regulación y de capitalización exigida a los bancos: “los sistemas de control son necesarios, pero el excesivo uso y abuso de las normas es pernicioso. La regulación empieza a marcar todo y eso nos impide fallar, pero también acertar”, afirmó.

Las intervenciones durante las jornadas de los consejeros delegados del Sabadell o el Santander, Jaime Guardiola y José Antonio Álvarez redundaron en las ‘quejas’ por los tipos cuasi negativos, los altos requisitos de capitalización, la excesiva regulación… Eso sí, ‘vendieron su mercancía’ y pusieron a los ojos de todos los presentes el músculo de sus entidades. 6.200 millones de beneficios tras impuestos en 2016, capitalización de casi el 11%, internacionalización creciente y consolidación en el top 10 mundial por parte de la entidad cántabra; fuerte expansión, bajo ratio de morosidad y fuerte posición en el sector de clientes empresariales en el caso del Banco de Sabadell. 

Eso sí, todo ellos, Bankinter, Sabadell y Santander incidieron en un tema. Bueno en dos: “Nuestro objetivo es la satisfacción del cliente porque el cliente es el centro del negocio…” y la transformación digital. La banca en el ordenador, en el teléfono… en un chip.

Bankia se fusionará con BMN y volverá al ladrillo

Bankia, su Consejero Delegado, José Sevilla, también habló del cliente como centro del negocio bancario y su nuevo posicionamiento comercial basado en la exención de comisiones y en la sencillez en la relación con los clientes. “Empezamos con los particulares”, explicó, “lo extendimos a autónomos y clientes digitales, y en enero de este año lo hemos aplicado a las nuevas hipotecas”, subrayó. “Los resultados han sido inmediatos: captamos más clientes, estos están más satisfechos, nos recomiendan más y ganamos cuota de mercado”, aseguró el número dos de la entidad.

Luis de Guindos también ‘vendió’ el producto Bankia, no en vano la mayoría accionarial está en manos del estado tras ser rescatada en 2012, y dijo que la fusión de Bankia y BMN, que no se podrá llevar a cabo hasta junio tras acabar las restricciones impuestas por la Unión Europea a la entidad rescatada por el FROB, dará lugar a la “entidad más solvente de las que existen en España”. Y De Guindos sentenció: “el objetivo final es la privatización de Bankia y la devolución al erario público del dinero invertido en la entidad”, 23.465 millones del ala.  

José Sevilla incidió en que que el grupo se desprenderá este año del “corsé” impuesto por el plan de restructuración pactado con Bruselas en 2012 y la inyección de 23.465 millones en ayudas públicas. Valoró que el fin de las limitaciones de negocio en 2017, que en los últimos años han “dificultado el relanzamiento del banco”, es “una fuente de oportunidad de cara al futuro” y así anunció -haciendo caso omiso del manido refrán de la piedra y los dos tropiezos…- la vuelta ‘al ladrillo’ en 2018: “haremos algo en el segmento de la promoción inmobiliaria”, fueron sus palabras. En este sentido hay que tener en cuenta que Bankia y su matriz BFA traspasaron en su día 22.317 millones de euros en activos tóxicos inmobiliarios al ‘banco malo’, a la SAREB.

“El rescate de Bankia ha tenido un sentido”, concluyó Sevilla, que ha subrayado que hoy el grupo está saneado y es rentable, además de ser “líder” en solvencia y redundó en las palabras de su ‘jefe’, el ministro de Economía: el objetivo último es completar el proceso de privatización y la devolución de las ayudas públicas, “el paso que completaría el proceso de normalización de Bankia”, aseguró Sevilla.

En los últimos cuatro años, Bankia ha podido repartir 820 millones de euros en dividendos, una de las palancas para avanzar en la devolución de las ayudas recibidas. Entre la parte recibida por el Estado y la privatización del 7,5% de la entidad, Bankia ya ha retornado más de 1.800 millones de euros.

Y a todo esto, el Popular sobrevolando la sala, es notoria la preocupación de Moncloa por la situación del banco, y colándose en todos los corrillos y mentideros entre banqueros, periodistas y público en general que asisten a las jornadas. “Es una entidad solvente, que tiene liquidez y su futuro lo decidirán sus accionistas”. Palabra de Luis De Guindos. 

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