“Me gusta retratar la belleza de los restos del naufragio”


Hay un Salvador Vega que se sienta elegante en un sobrio despacho del Senado mexicano y otro que recorre las montañas y las selvas de medio mundo enfundado en unas botas de montaña y una mochila gigante. El senador, originario de Michoacán, de 55 años, combina su afición por la fotografía con uno de los trabajos más espinosos para el país en estos momentos: la política. Sus imágenes de los rincones de Islandia, Arizona o México, han llegado a venderse por 70.000 pesos en la primera exposición que realizó en la capital. Y aunque prefiere no mezclar la política con su vocación artística, reconoce que la fotografía le ha creado una sensibilidad especial por los temas ambientales.

Pregunta. ¿Qué comenzó antes: la política o la fotografía?

Respuesta. La fotografía, mucho antes. Cuando estaba en secundaria mi padre me regaló un equipo fotográfico que le compró a unos gringos que se habían quedado sin dinero. A partir de ahí me hice con unos libros y aprendí yo solo. Empecé a tomar fotos de la construcción, de todo lo que se estaba haciendo en mi municipio, Lázano Cárdenas, de las plantas acereras, algo de paisaje… Cuando estaba estudiando en la facultad, estudiaba y trabajaba, y era complicado mantenerlo. Y lo acabé abandonando, hasta hace dos años.

P. ¿Hay algo que le haya enseñado la fotografía que haya aplicado en su trabajo?

R. La paciencia (ríe). Lo que me ha dado es una sensibilidad especial por el tema medioambiental. Hay una gran cantidad de fotógrafos que retratan y denuncian lo malo que está pasando. Yo quise tomar lo que nos queda, la belleza de los restos del naufragio.

P. ¿Qué imagen ilustraría la situación que vive México estos días?

R. Estamos pasando por una situación terrible como país, no solamente por lo económico. El Gobierno ha cometido un enorme error al pensar que Donald Trump en algún momento puede ser razonable. Y una de las cosas que veo es el sentimiento de ser pisoteados y humillados por los americanos, que como mexicanos lo tenemos en el ADN. Además, no hay una respuesta de dignidad clara por parte del Gobierno y eso es muy peligroso.

P. ¿Hay algún ángulo por el que México pudiera salir favorecido?

R. Sí, bueno hay muchos. Justamente en ese sentido hice algunas fotos en mi Estado, Michoacán. Si ves las noticias de ahí son terribles, pero en realidad también cuando vas lo que observas es la belleza de los atardeceres, de los lagos, de la gente. Y eso casi nadie lo está poniendo de relieve. Y creo que tiene que haber un equilibrio.

P. ¿Hacen falta más imágenes positivas de México?

R. En algunos casos, no en todos. Claro que se debe mostrar esa realidad, eso por supuesto. Pero tampoco hay que olvidarnos de lo bueno y de lo que debemos preservar. No sólo de lo que hemos perdido.

P. ¿Y por qué prefiere retratar paisajes y no personas?

R. Me cuesta mucho retratar a personas porque siento que soy invasivo. Me da pena plantarme delante de alguien y preguntarle si puedo tomarle una foto, porque la gente se siente incómoda ante la cámara. Esa es una de las razones, pero también es el gusto por la naturaleza y la belleza lo que me lleva a hacer las imágenes de paisajes.

P. Dígame una foto que esté buscando ahora mismo.

R. Cuando fui a Yucatán y vi las pirámides me quedé pensando que no le estaba haciendo justicia al lugar. Entendí que la foto que hay que tomar de las pirámides, que están alineadas con el sol y con las estrellas, es de noche. Tengo que estudiar en qué día del año está la vía láctea perfectamente alineada con las ruinas y para eso se requiere una serie de cálculos y preparación. Y luego, por supuesto, rezar para que no esté nublado.

P. ¿Y uno de los mejores lugares de México para fotografiar?

R. El lago Camécuaro (Michoacán). Muchas veces vas a un sitio porque viste alguna foto y te das cuenta cuando llegas que es una sola foto la que hay allí. Pero ese lago tiene la virtud que desde donde tomes la foto se ve bien.

P. ¿Qué lugares le quedan por visitar?

R. Estoy ahora trabajando en una serie de selvas mexicanas, de las que todavía están sin tocar o de las que, si bien están tocadas, han sido respetadas todavía.

P. ¿Cómo compagina todo con su trabajo como senador?

R. La fotografía ayuda mucho a descansar tu mente. No eres el mismo después de caminar en las montañas y acampar 15 días y estar en la soledad de la naturaleza. Regresas al trabajo con una paz distinta, a los temas políticos, al jaloneo, a las presiones, a las decisiones…

P. ¿Hay algo que haya descubierto en sus viajes que le haya inspirado para legislar?

R. Estoy justo trabajando en una iniciativa sobre la contaminación lumínica. Ahora si quieres sacar una foto de la vía láctea tienes que irte a un lugar que esté a 80 kilómetros de cualquier pueblo y eso me hizo pensar en otras cosas. Uno de los espectáculos más hermosos es ver a alguien que observa por primera vez la vía láctea, es como cuando una persona ve por primera vez el mar. No hay mejor lección de humildad que estar parado en la noche y ver las estrellas. Después de eso no hay manera de que alguien se sienta importante. Te sientes muy pequeñito.

P. ¿Cree que a Donald Trump le vendría bien mirar la vía láctea?

R. Creo que buscaría comprarla (ríe).

Kovacic da un estirón al Madrid
Hallan muertos a seis jóvenes en un jardín de Baviera, al sur de Alemania