mucho más que cine independiente en La Casa Encendida


Fotografía de Michael Pitt en ‘Last Days’ de Gus Van Sant (2005) película inspirada en los últimos días de vida del músico Kurt Cobain © HBO
HBO

Referente del cine independiente desde mediados de los años 80 –debutó con Mala Noche en 1985 a la que seguirían dos filmes icónicos para toda una generación: Drugstore Cowboy (1989) y Mi Idaho privado (1991)-, nominado al Oscar como mejor director en dos ocasiones – El indomable Will Hunting (1997) y Milk (2008)-, ganador de la Plama de Oro en Cannes en 2003 por Elephant... en el cine de Gus Van Sant (Kentucky, 1952) sigue primado la misma vena indómita de sus inicios y prevaleciendo su predilección por los proyectos personales, experimentales y ‘marginales’. “Hollywood funciona como un banco, el dinero está siempre en el centro de todo, no es una cuestión de ideas”, manifestaba ayer mismo durante su visita a Madrid.

A nuestro país le traen dos asuntos fundamentales. La promoción de su nueva película, No te preocupes, no llegará lejos a pie, protagonizada por Joaquin Phoenix e inspirada en la vida del viñetista John Callahan (que se estrena el próximo 6 de julio); y la inauguración de una gran exposición retrospectiva, la primera que se le dedica en España, sobre sus películas y creaciones artísticas en La Casa Encendida hasta el 16 de septiembre.

Comisariada por Matthieu Orleán de la Cinémathèque Français, la muestra incluye sus películas y cortometrajes más experimentales –entre ellos, aquel A Thanksgiving Prayer protagonizado por uno de sus iconos literarios, William S. Burroughs- y añade una amplia selección de creaciones fotográficas, pinturas y dibujos que nos ofrecen una nueva y muy interesante perspectiva de este artista que ha hecho de la reivindicación política, sexual y social el eje sobre el que transita todo su obra.

Se incluye, por ejemplo, un conjunto de 400 polaroids que tomó durante los castings de sus primeras películas y donde se reconocen rostros tan conocidos como los de Nicole Kidman, Matt Damon, Keanu Reeves, Matt Dillon, Ben Affleck, River Phoenix o Sofia Coppola. “En los 80 y los 90 no había internet y era difícil encontrar imágenes de los actores y de las localizaciones, así que les fotografiaba para luego decidir si eran adecuados para tal o cual papel”, explicaba sobre este archivo que nos acerca al universo de Van Sant durante esta primera etapa como cineasta.

A éstas hay que añadir una serie de collages, pinturas y dibujos. Algunos de sus collages son de la década de los 70 y la serie de grandes acuarelas, expuestas por primera vez en la galería Gagosian de Los Ángeles, datan del 2011. Son, principalmente, retratos de desconocidos, imágenes que suele obtener de Internet y que convierte en retratos con cierto aire a las pinturas de Hockney. Se suman también algunos storyboards y distintas colaboraciones con artistas como William Eggleston, Bruce Weber, David Bowie o su admirado Burroughs. La generación beat ha sido, de hecho, una de las grandes inspiraciones de su obra: “no querían enseñar nada, sino simplemente transmitir información a una generación más joven”.

Como complemento, La Casa Encendida ha propuesto una Carta blanca a Gus Van Sant para la que ha seleccionado algunas de las películas que más le han marcado o influido en su filmografía: Stroszek de Werner Herzog, Julien Donkey-Boy de Harmony Korine o Luna de Bernardo Bertolucci entro otras. Además, los conciertos de los domingos en la denominada Terraza Magnética del centro cultural se inspirarán en las atmósferas de sus películas (por allí podremos ver a artistas como Mary Ocher, Murcof o Kiki Hitoni).

Mientras llega su último trabajo cinematográfico, producido por Amazon Studios (“las plataformas digitales se han convertido en un refugio para la gente que quiere ver este tipo de películas”, declara), la Filmoteca Española Cine Doré repasa, además, toda su filmografía.

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