Otero Alcántara espera que la #00Bienal inspire a otros sectores culturales a hacer eventos independientes


#00Bienal Alternativa de La Habana. (ARTNET NEWS)

La #00Bienal Alternativa de La Habana ya es historia. Tal vez cuando pasen los años podrá calibrarse mejor si fue un antes y un después en la tensa relación del arte con el poder, especialmente en un contexto totalitario como el de Cuba.

El equipo organizador de este evento apostó por que era posible realizarlo pese a las previsibles trabas. Y lo consiguió.

Termina un suceso cultural que desató la ira de las autoridades y que bajo presión salió a flote. Unió la obra y el pensamiento de más de 140 artistas, tanto nacionales como foráneos, en pequeños —pero auténticos— espacios de libertad, un suceso de suma relevancia en la Isla.

Su director, el artista Luis Manuel Otero Alcántara, cree que la #00Bienal debe servir de inspiración a aquellos creadores que sueñan con organizar su propio evento en Cuba sin amparo institucional.

“Mi mayor regocijo no será que algún académico encumbrado escoja la #00Bienal como tema de su tesis doctoral, o que se publique un artículo en un gran medio de prensa internacional, sino que motive, por ejemplo, a los cineastas o a cualquier gremio cultural a hacer su propio evento y creerse que sí se puede hacer, a pesar de los innumerables obstáculos que tendrán en el camino”, dijo Otero Alcántara.

“Este evento es solo un paso en un camino que tiene como meta final romper el miedo en amplios estratos de la sociedad cubana para conseguir un anhelo mayor: la libertad de creación y que esta no sea reprimida”, añadió.

Para una de las principales organizadoras, la historiadora del arte Yanelys Núñez Leyva, la #00Bienal significó “la posibilidad de redescubrir muchos espacios alternativos en la capital y que varios artistas con buena parte de su obra en el anonimato pudieran de alguna manera darla a conocer”. Es el caso de Nonardo Perea o Ítalo Expósito, por ejemplo.

“El intercambio con artistas de otras latitudes con realidades a veces muy similares, pero a su vez diferentes fue otra gran experiencia. Los artistas extranjeros pudieron ver todas las dificultades que teníamos y el empeño por superarlas. Y que finalmente el evento se haya podido realizar me da más confianza y seguridad para continuar”, señaló Núñez Leyva.

“Pienso que la #00Bienal era necesaria porque así muchos artistas anquilosados en las instituciones pudieron percatarse de que es posible salirse de ese corsé. Nosotros no hicimos nada nuevo, sino que retomamos el discurso con que empezó la primera Bienal de La Habana en 1984, la cual deseaba visibilizar el arte y a los artistas del Tercer Mundo marginados por los centros de poder”, expresó Katherine Bisquet, otra de las organizadoras de este evento.

Para el artista visual José Ernesto Alonso, “esta iniciativa fue un gesto y el primero en las artes visuales que de manera totalmente independiente se organiza en Cuba. Lo primero era poder realizarlo, cada día era un reto inmenso porque no sabíamos lo que podía suceder. Al final demostramos que era posible y espero que la experiencia tal vez con otro nombre y formato se repita”.

“Este evento me sirve de inspiración para empeños mayores”, dijo Otero Alcántara. “Tal vez la #00Bienal sea solo el comienzo de esa estrecha franja de libertad que por muchos factores el régimen se ha visto obligado a ceder; no porque su vocación represora haya disminuido, sino porque no existe manera de parar la intrínseca condición cuestionadora que tiene el arte”.

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