Voto republicano cubano: mito y archivo


Sorpresa de la jornada: La demócrata de origen ecuatoriano Debbie Mucarsel-Powell derrotó al cubanoamericano Carlos Curbelo.

Por Miguel Fernández Díaz

La troika republicana de representantes con ascendencia cubana en el Congreso de Estados Unidos se desbarató en las elecciones intermedias de este 6 de noviembre.

El representante Mario Díaz-Balart sobrevivió agarrado al poste del Distrito 25, pero la débil oleada electoral demócrata se llevó a María Elvira Salazar como sucesora de Ileana Ros-Lethinen en el Distrito 27, y a Carlos Curbelo con su reelección frente Debbie Mucarsel-Powell  en el Distrito 26.

Tal es la noticia electoral sin discusión en el Sur de la Florida. Una noticia demoledora por su impacto en la comunidad exiliada y las implicaciones de la pérdida de dos plazas dominadas históricamente por representantes cubanoamericanos. Sin embargo, el hecho ha sido desdibujado, minimizado, atemperado en los espacios noticiosos y analíticos que nos gastamos por estas latitudes. No es otra cosa que politiquería engañosa escuchar en ciertos programas radiales y televisivos que “el voto cubanoamericano fue decisivo en la Florida” o que las derrotas de los candidatos cubanoamericanos no empañan las victorias republicanas en el Estado.

¿Voto decisivo?

Se atribuye protagonismo a la comunidad cubanoamericana en las victorias que lograron -por un tilín y ahora puestas bajo escrutinio- Rick Scott frente a Bill Nelson (50.1 x 49.9) para el Senado federal y Ron DeSantis contra Andrew Gillum (49.6 x 49.2) para la gobernación de la Florida.

Ese protagonismo se justifica con que ambos se alinearon con el exilio cubano en las posiciones políticas frente al régimen imperante en Cuba. Sólo que ambos perdieron por buen margen precisamente en las áreas de mayor concentración de la comunidad cubanoamericana: Sur de la Florida (Condados Miami-Dade, Broward y Palm Beach), Tampa [Condado Hillsborough] y Orlando [Condados Orange y Osceola].

Tabla 1 (% de votos por candidato y condado)

Miami-Dade Broward Palm Beach Osceola Orange Hillsborough
Nelson 60.6 69 58.4 58.3 61.9 54
Scott 39.4 31 41.4 41.7 38.1 46
Gillum 59.9 68 58.2 59.7 62.3 53.8
DeSantis 39 31.3 41 38.8 36.6 44.9

Fuente: Florida Elections Results 2018 (Noviembre 8, 2:34 pm)

No tiene justificación estadística alguna que los votantes cubanoamericanos fueran decisivos para que, entre unos 8.2 millones de votantes, Scott consiguiera 22 mil votos más que Nelson y DeSantis, 31 mil más que Gillum. Lo que sí queda demostrado estadísticamente es la falta de pujanza electoral republicana en los condados de mayor población cubanoamericana.

El último reducto

No se puede tapar el sol del centro con el dedo de la periferia. La cuestión cubana nada tiene que ver con que salieran reelectos los senadores Bob Menéndez (D-NJ) y Ted Cruz (R-TX) ni los representantes Albio Sires (D-NJ) y Alex Mooney (R-WV). Tres, eran tres, los representantes de la bandería republicana en el centro de gravedad de la comunidad cubanoamericana -el sur de la Florida- y sólo queda uno.

El Distrito 27 está dentro del condado Miami-Dade y el Distrito 26 engloba parte del suroeste de este condado y todo el condado Monroe. Allí perdieron, respectivamente, Salazar contra Donna Shalala (45.8 x 51.8) y Curbelo frente a Debbie Mucarsel Powell (49.1 x 50.9). Allí mismo Clinton superó Trump 59 x 39 (Distrito 27) y 56.6 x 40.6 (Distrito 26).

El corrimiento de ambos distritos hacia el azul en el espectro político se confirma con que los electores registrados como demócratas superan a sus rivales republicanos, que a su vez son casi igualados en número (Distrito 27) y hasta superados (Distrito 26) por la tribu electoral independiente.

Tabla 2 (Electores registrados por filiación política)

Demócratas Republicanos Independientes
Distrito 27 146,983 130,893 130,395
Distrito 26 153,374 130,687 138,566
Distrito 25 109,279 143,576 119,808

Aquí se aprecia como el Distrito 25 sí que está bien corrido hacia el rojo. Allí también se registra la mayor proporción de cubanoamericanos [44.3%] en un distrito congresional estadounidense y puede inferirse el peso específico de esta comunidad en el voto republicano local, pero no cabe extrapolarlo al sur de la Florida y mucho menos al estado completo.

El Distrito 25 fue convenientemente rediseñado en 2012 y se extiende por una franja urbana suroeste de Miami-Dade [Sweetwater, Doral, Medley, Hialeah, Miami Lakes] y una amplia zona de áreas verdes de los condados Collier y Hendry. A Díaz-Balart se opuso la jueza Mary Barzee Flores, quien hacia julio de 2017 anunció que se postularía por el Distrito 27, pero en mayo de 2018 acabó haciéndolo por el Distrito 25. En millones de dólares, Barzee Flores recaudó $1.95 y gastó $1.85 durante su campaña; Díaz-Balart, $2.1 y $1.9, respectivamente. Díaz-Balart se impuso fácilmente 60.5 x 39.5.

Los resultados de la votación de este martes han terminado por configurar un nuevo mapa electoral donde el predominio cubano cedió ante la emergencia de una diversificación demográfica y política. Si los protagonistas de la cubanidad votante no toman conciencia de la inflexión, lo que es hoy un batacazo circunstancial podría derivar en tendencia.

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